A NOVENTA AÑOS DE LA CONFORMACIÓN DE LA CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

Hace 90 años, El 27 de septiembre de 1930 a partir de la fusión de la Unión Sindical Argentina (U.S.A) y la Confederación Obrera Argentina (C.O.A) nacía la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT). El congreso constituyente recién llega a reunirse entre los días 31 de marzo y 2 de abril de 1936. El 26 de abril de 1931 el Comité Confederal anuncia el “Programa mínimo” con los siguientes puntos:a) Reconocimiento de los sindicatos con facultades para vigilar la aplicación de la legislación obrera. b) Ocho horas de trabajo para adultos en trabajo diurno y seis en trabajo nocturno y en las industrias insalubres, cinco días de trabajo semanales y vacaciones anuales con goce de sueldo. c) Estabilidad y escalafón para los trabajadores del Estado y demás entidades de carácter público. Para garantizar estos reclamos el programa mínimo proponía la intervención de la CGT y entidades gremiales adheridas en diversos organismos del Estado, tales como el Departamento Nacional del Trabajo, Dirección de Inmigración, Departamento Nacional de Higiene, Dirección General de Ferrocarriles y otros. También contenía otros reclamos, tales como la protección a la maternidad (pensión proporcional al número de hijos menores de 14 años a toda mujer sin marido y sin recursos), defensa de la infancia (instrucción pública, obligatoria y gratuita hasta los 14 años), reforma de la ley 9688, fijación de alquileres y derogación de la ley de residencia 4144, siendo la mayor preocupación enfrentar la desocupación a través del cumplimiento de las leyes relativas a la jornada de trabajo. Eduardo Maglione, Presidente del Departamento Nacional del Trabajo desde septiembre de 1930 hasta mayo de 1931, declaraba públicamente en agosto de ese año “a riesgo de que se me considere tendencioso -garantiendo por mi honor que no lo soy, por lo menos voluntariamente-que he encontrado mucha mayor comprensión e inteligencia y buena voluntad por lo general -casi diría sin excepción- de parte de los obreros que del lado de los patrones”. En marzo de 1931 se lleva a cabo por primera vez un congreso de departamentos del trabajo provinciales y el nacional. Allí fueron aprobadas recomendaciones de políticas de Estado, entre las que sobresalían la clausura de los establecimientos donde se detectaran infracciones a las leyes laborales, la creación de tribunales del trabajo y de un ministerio de trabajo.El 31 de agosto de 1931 la CGT constituye un Comité Pro presos de la CGT para gestionar la libertad de cerca de mil obreros detenidos por causas de índole sindical o social. El 16 de noviembre la CGT despacha un duro comunicado denunciando las violaciones a las leyes obreras. El 15 de febrero de 1932 la CGT protesta enérgicamente contra la deportación dispuesta por el PEN de 150 trabajadores. La CGT rechaza y repudia un decreto del 19 de enero de 1932 que dispuso un impuesto de emergencia a los réditos, es decir sobre el salario. Al finalizar su mandato presidencial José Félix Uriburu en febrero de 1932 la CGT señala que “sus actos de prepotencia no fueron superados por los más despóticos gobiernos que ha producido el país.” Los años 1932, 1936 y 1942 fueron los años en los que se realizaron más huelgas entre 1930 y 1945. A simple título de ejemplo podemos mencionar la huelga de los trabajadores petroleros de Comodoro Rivadavia los días 24 de febrero, 1 y 2 de marzo de 1932; la huelga de trabajadores telefónicos desde el 23 de mayo hasta el 14 de julio de 1932. La huelga convocada por los trabajadores nucleados en la Federación Obrera de la Industria de la Carne (F.O.I.T) el 19 de mayo de 1932 que se extendiera durante 20 días. El pliego de condiciones rezaba: “a. readmisión de todos los obreros despedidos por su actividad sindical, b. supresión del sistema de trabajo forzado (‘standard’), c. aumento de salarios para todos los trabajadores de la industria, d. igualdad de salarios entre hombres, mujeres y jóvenes, e. prohibición de despedidos sin justificar a la organización gremial y e. pago mínimo de 4 horas a todo trabajador llamado a la fábrica”. Como consecuencia de una represión feroz que incluyó detención de huelguistas para ser trasladados a comisarías en rodados provistos por las empresas privadas implicadas en el conflicto, el saldo fue negativo, llegándose a constatar más de 600 detenciones, con allanamientos ilegales, la intervención de rompehuelgas, cierre de locales sindicales y agresiones con armas de fuego de facciones civiles paramilitares. La huelga general convocada por la Federación Obrera Local Bonaerense el 6 de diciembre de 1932 contra las acciones de “bandas armadas” y “grupos paramilitares” hostiles al accionar de organizaciones sindicales. Manifestaron su adhesión: Choferes de Avellaneda, Sindicato de la Industria Metalúrgica, Obreros Yeseros y Anexos, Federación de Obreros en Construcciones Navales, Luz y Fuerza, Sindicato de Escoberos, Federación Obrera del Calzado, Obreros en Carteras y Cinturones, Sociedad de Obreros Albañiles, Sindicato de Obreros en Dulce. También sindicatos autónomos: Sindicato de Obreros Marmolistas, Obreros Sombrereros, Obreros Zapatilleros y Alpargateros, Lavadores de Autos. El motivo inmediato de la huelga fue el ataque contra un acto en Parque de los Patricios el día 3 del mismo mes, donde murió el trabajador Severino Evia. El acatamiento de la medida fue alto con repercusión en todas las actividades, e incluso con la adhesión de gremios adheridos a la CGT, la que no se había pronunciado sobre la medida. En este estado de situación el 23 de julio de 1933 la CGT realiza un acto público contra el fascismo donde hicieron uso de la palabra Angel Borlenghi por Federación de Empleados de Comercio (socialista) y Sebastián Marotta por Unión Linotipista, Mecánicos y Afines (sindicalista). El 12 de diciembre de 1935 José Domenech, presidente de la Unión Ferroviaria, acompañado por otros dirigentes del gremio, conjuntamente con los principales líderes de La Fraternidad, Unión Tranviarios, Confederación General de Empleados de Comercio, A.T.E y la U.O.M (Unión Obreros Municipales) coparon la oficina de la C.G.T que funciona dentro del mismo edificio de la Unión Ferroviaria en Independencia 2880. De este modo los dirigentes de la C.G.T depuesta trasladaron su sede a las oficinas de F.O.E.T (Federación de Obreros y Empleados Telefónicos) de la calle Catamarca 577, quedando así constituidas la CGT-Independencia y la CGT-Catamarca. La CGT-Independencia (con 200 mil trabajadores sindicalizados de los cuales más de 80 mil son de la Unión Ferroviaria) realiza un Congreso Constituyente entre el 31 de marzo y el 2 de abril de 1936. Como Secretario General es ungido José Domenech de la U.F y en la comisión directiva se destacan Angel Borlenghi de empleados de comercio y Francisco Perez Lierós de municipales de Capital Federal. En el marco de las políticas fijadas por este congreso constitutivo, con motivo de conmemorarse el 1º de mayo, la C.G.T., asume la misión de unir a sectores populares convocando al partido socialista, a la UCR, al partido Demócrata Progresista, al Partido Comunista y al movimiento estudiantil a compartir el acto, al que concurrieron más de 200 mil personas en el que hicieron uso de la palabral Domenech por la CGT, Arturo Frondizi por la UCR, Lisandro de la Torre por el PDP y Mario Bravo por los socialistas. Por primera vez en un acto del 1º de mayo se entonó el himno nacional. En todo este trayecto el movimiento obrero argentino fue adquiriendo sabiamente la creciente tendencia a la participación política y el despertar de la conciencia nacional. Reflejando esta tendencia en la mentalidad de los obreros, la F.O.E.T reclamó la nacionalización de servicios telefónicos en 1940. La Fraternidad en su congreso de 1942 aprobó una resolución a favor de la nacionalizacion del transportes y servicios públicos con 4 años de atraso con respecto a la U.F que pedía la nacionalización de los ferrocarriles en 1938. La C.G.T a su vez desde 1939 empezó a abanderar el desarrollo de la industria nacional, y en el congreso de 1942 una resolución de la central se refirió a la carencia de fuerte industria nacional como una de las causas fundamentales de la falta de independencia económica de nuestro país y abogó por el fomento de la industria nacional. El año 1943 mostraba con elocuencia que el margen para la intervención de las fuerzas sociales de base estaba clausurado y el sistema político bloqueado. En esos momentos históricos el centro de gravedad se desplaza hacia arriba, hacia las elites dirigentes. Es allí, en el nivel del Estado donde se desarrolla el juego, sea la consolidación de un orden conservador y excluyente, o bien la reversión de viejos obstáculos y la participación social y política de masas. Pero a su vez el año 1943 también encontró a un movimiento sindical ya maduro, forjado trabajosamente durante décadas de conflictos y enfrentamientos librados en durísimas condiciones desde el llano, a la intemperie, y desprovisto de todo factor de poder externo a sus propias organizaciones. La clase trabajadora nacional se había puesto de pie, y su referencia organizativa hasta nuestros días jamás dejaría de ser la Confederación General del Trabajo de la República Argentina, ostentando desde siempre lo que quizá sea una de sus principales fortalezas, muchas veces confundida erróneamente como debilidad; su capacidad de permebealidad a la manifestación de corrientes de opinión internas que permaneciendo o ausentándose de sus marcos orgánicos, la ha dotado de cierta agilidad al momento de la acción política, generando indescifrables tentátulos en una dinámica de discusión política interna no visto habitualmente en otros estamentos sectoriales.

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