Bolivia
Se radicalizan las protestas en Bolivia a medida que se acerca el
referendo
LA PAZ (AFP) — Una oleada de protestas que apuntan en varias direcciones
ensombrece la última semana de campaña del referendo revocatorio en que el
presidente Evo Morales y las autoridades regionales se juegan su puesto el
domingo, en medio de un ambiente que observadores de la OEA calificaron como
polarizado.
La protesta de los mineros en el centro del país, con saldo parcial de dos
muertos y 32 heridos en enfrentamientos con la policía, se convirtió en el hecho
más grave. Según el gobierno boliviano, los mineros -que pretenden un cambio en
la ley de jubilación- intentaron volar un puente con dinamita.
Mientras tanto, en Tarija, en el extremo sur del país, una nutrida protesta
de organizaciones opositoras consiguió su objetivo de forzar la suspensión de
una reunión que Morales debía sostener en la tarde de este martes con sus
homólogos venezolano, Hugo Chávez, y argentina, Cristina Kirchner.
La policía intentó dispersar a los manifestantes, que proclamaban en las
afueras del aeropuerto de Tarija que la presencia de los mandatarios tenía un
objetivo claramente proselitista para favorecer las posibilidades de Morales
(debilitando de paso al prefecto de Tarija, Mario Cossío) en el referendo del
domingo.
Para el presidente Morales el no poder recibir a los dos presidentes es un
duro golpe que se suma al hecho de que el miércoles no podrá viajar, por falta
de garantías, a Sucre, capital constitucional de Bolivia, donde debía leer el
informe de gestión con motivo del día nacional del país. En el departamento de
Chuquisaca -del que Sucre es capital- exigen que para que el presidente pueda
viajar allí se disculpe públicamente por los tres muertos que hubo por la
represión a una protesta en noviembre de 2007.
No son los únicos frentes de conflicto: ya en cuatro departamentos opositores
cerca de 1.000 líderes cívicos y autoridades regionales se encuentran en huelga
de hambre desde el lunes en procura de que el gobierno les devuelva recursos de
los impuestos del gas.
También los maestros protestan en la central Cochabamba y los minusválidos
fueron reprimidos en La Paz, todo lo cual configura un panorama de confusión a
cinco días de un referendo en que el presidente y ocho de los nueve prefectos
pondrán en juego sus cargos.
El referendo entra en su recta final en medio de las dudas sobre su
constitucionalidad y por los cuestionamientos sobre los porcentajes de votos
fijados por una ley parlamentaria y luego modificados internamente por la Corte
Nacional Electoral (CNE).
Según la ley que convocó al referendo, para que una autoridad sea revocada de
su cargo se requiere que haya un porcentaje de 'No' superior al que obtuvo en
las elecciones de diciembre de 2005. Los prefectos fueron elegidos con
votaciones que fluctúan entre el 38 y el 48%. La semana pasada, sin embargo, la
Corte Electoral señaló que en el caso de los prefectos serán relegados sólo si
el 'No' sobrepasa el 50%, una medida que fue protestada por el gobierno. En
cambio, la CNE mantuvo el porcentaje para la revocatoria de mandato del
presidente y su vicepresidente, a más del 53,7%, que es lo que el binomio obtuvo
en los comicios de final de 2005.
Sobre estas discrepancias el ex ministro de Relaciones Exteriores boliviano,
Manfred Kempff, señaló que para el referendo "será muy difícil que la violencia
esté ausente porque las reglas no están claras, y cuando algo es turbio se
impone la ley del garrote".
El jefe de la misión de observadores de la OEA, el ex vicepresidente
guatemalteco Eduado Stein, expresó en La Paz la preocupación por la polarización
que se vive en Bolivia, señalando que "hay liderazgos que quisieran que el
referendo revocatorio se convirtiera en un obstáculo a la gobernabilidad".
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