PERRADAS

Alguna vez, Gabriel García Márquez decía: “Mi problema más importante era destruir la línea de demarcación que separa lo que parece real de lo que parece fantástico. Porque en el mundo que trataba de evocar, esa barrera no existía. Pero necesitaba un tono inocente, que por su prestigio volviera verosímiles las cosas que menos lo parecían, y que lo hiciera sin perturbar la unidad del relato. También el lenguaje era una dificultad de fondo, pues la verdad no parece verdad simplemente porque lo sea, sino por la forma en que se diga.”
Pues bien, parece ser que el escritor, ensayista, investigador, periodista y “becario” de la “Fundación Ford”, Horacio Verbitsky, se ha hecho cargo de sobrellevar esa dificultad de fondo en la narración de los tiempos políticos presentes y los que vendrán, como celoso guardián de los intereses políticos mediatos e inmediatos del matrimonio presidencial. Menuda tarea por cierto la del ex colaborador de “Cuadernos de Soberanía”(1) y asimismo ex colaborador editorialista de la Fuerza Aérea Argentina (2).
En su habitual columna dominical del diario Página 12 del domingo 17 de Octubre de 2010 (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155152-2010-10-17.html) “el perro (viejo)” continúa la saga inaugurada el domingo anterior 10/10 (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-154659-2010-10-10.html) ahora en su rol de comentarista de los episodios y las tertulias que rodean a la candidatura presidencial del gobernador Daniel Scioli. En efecto; luego de la nota editorial panfletaria del pasado 12/9 (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-153027-2010-09-12.html) en la que propiciara infructuosamente la candidatura del emulador de “Pinky” Satragno, el docente Hugo Yasky, en las elecciones internas de la CTA del pasado 23/9, recién vuelve a aparecer este verdadero narrador omnisciente del sistema político argentino casi un mes después, en un práctico “cortar-pegar” sobre un grotesco informe de inteligencia de la SIDE, pretendiendo adjudicar la candidatura del ex motonauta a las dotes de armador y operador político del actual Procurador General del Tesoro, el Dr. Joaquín Da Rocha, ex Secretario de Justicia de Antonio Cafiero en la gobernación de la Provincia de Buenos Aires y reciente ex esposo de la Fiscal Dra. Mónica Cuñarro quien gozara de un extraño protagonismo en el ambiente criminológico hace unos años de la mano del actual Jefe de Gabinete Anibal Fernández.
Imposibilitado por la simple imposición de la realidad de continuar la saga inaugurada el 12/9 (para su desgracia Yasky está improvisando el recorrido de la “Pinky” de 1999 al Herminio Iglesias de 1987), Verbitsky con el enrevesado recorrido de su pluma pretende ahora construir una realidad en la cual la línea de demarcación entre lo real y lo fantástico pasa por definir a un Scioli lanzado hacia la Presidencia de la Nación, auxiliado por “infiltrados” en la segunda línea del Ejecutivo Nacional, quienes a su vez, como el caso del “Chango” Da Rocha, formarían parte de huestes incondicionales del endemoniado “monopolio mediático”. De esta forma el impulso de la candidatura de Scioli no formaría parte de la estrategia de la fuerza política hoy a cargo de la conducción del PEN, y encabezada bicéfalamente por el matrimonio presidencial, sino por el contrario de una enigmática conjunción de voluntades en cuyo vértice y como no podía ser de otra forma se encuentra “el monopolio”.
Desde esta perspectiva y con un tono inocente proclama la inverosimilitud de lo obvio, y en un párrafo de antología dice en su nota del 17/10: “La blogósfera peronista agregó como dimensión pintoresca un debate acerca de si la revelación del proyecto de Scioli debía atribuirse al ex presidente Néstor Kirchner. La visión conspirativa es una respuesta tranquilizadora frente a datos nuevos que no se ajustan a un esquema previo de interpretación. Frente a ella no tiene sentido reiterar lo que debería ser obvio sobre la responsabilidad de cada quien. Los mejores análisis no se dedicaron a revisar la verosimilitud de las intenciones y preparativos del gobernador, que podrán concretarse o no según jueguen los distintos actores políticos y sociales, sino al repaso de las contradicciones estructurales de un proyecto popular que a cada paso debe redefinir la proporción de sus ingredientes, de modo de imponerse en las urnas pero sin mimetizarse con algunas de las concepciones contra las que adquiere sentido”.
¿Y cuáles son los “datos nuevos”, cuáles las intenciones y preparativos del Sr. gobernador que podrían concretarse o no, como para que el resto de los mortales que habitamos este generoso territorio argentino debamos descartar de plano que los preparativos para el lanzamiento de la pre candidatura a la Presidencia de la Nación de Scioli no es otra hechura más de la facción del PJ a cargo del PEN? Aparentemente y ateniéndonos a lo concreto que nos ofrece Verbitsky para resolver el interrogante, debemos buscar las respuestas en la concurrencia a la boda de la hija del actual Procurador General del Tesoro, Dr. Da Rocha (en la que por lo visto el banquete fue servido por una célula de la SIDE), quien pareciera haber logrado reunir en su estudio jurídico y a lo largo de su trayectoria profesional un poder de tal envergadura que le permitió entre otros menesteres forenses traicionar profesionalmente como cliente en el año 2007 a la Fiscal General de la Justicia Nacional en lo Comercial en beneficio del “monopolio maldito” (y encima sin éxito alguno) y con esa carta de presentación hacerse designar en Febrero de 2010 a instancias de la recomendación del Jefe de Gabinete Aníbal Fernández por la Presidente en su actual cargo, para luego a su vez dedicarse no sólo a promocionar la candidatura presidencial de Daniel Scioli, sino, y como si todo esto fuera poco, a utilizar su cargo para beneficiar al monopolio Clarín en la apelación ante la CSJN articulando un recurso extraordinario burdamente deficiente precisamente en el expediente en el cual se suspendió cautelarmente la aplicación del artículo 161 de Ley de medios audiovisuales, artículo que para el pensamiento oficial sintetiza toda la ley.
Si de esto se trata, bastaría con recordarle a Verbitsky que conforme a la Ley 24.667 el Procurador del Tesoro de la Nación, depende directamente de la Presidencia de la Nación. Tiene jerarquía equivalente a la de los Ministros del Poder Ejecutivo y ejerce sus competencias con independencia técnica. La Procuración del Tesoro de la Nación es un organismo desconcentrado del Poder Ejecutivo Nacional, cuya estructura administrativa y presupuesto están contenidos en la estructura y presupuesto del Ministerio de Justicia de la Nación. Es decir, un simple decreto del PEN bastaría para eliminar de la escena a tan hábil operador, y de paso en sus considerandos poner al descubierto semejante movida.
Sin embargo, sospechamos que ya debe estar anoticiado de esto, aunque es obvio que al sagaz periodista e investigador algunos “bueyes se le están yendo”, ya que en su nota del domingo 10/10 confunde como una concurrente más a la tan conspirativa boda a la Jueza de la Corte Suprema Carmen Argibay Molina, con una ciudadana española llamada Argibay Carlé. En fin, parece que los informes de inteligencia no son tan precisos como se desean, pero si a eso le agregamos que los “perros viejos” pierden el olfato, el ridículo no queda tan lejos.
En realidad lo que le sucede a Verbitsky es que no le sienta muy bien este nuevo género de la política ficción, desde donde ha asumido la tarea de reinventar la realidad de acuerdo al recorrido de su pluma. Su misión consiste en convencer a sus lectores que Scioli es un producto de las contradicciones estructurales de un proyecto popular que a cada paso debe redefinir la proporción de sus ingredientes; para que la militancia oficialista se tenga que “fumar” al gobernador como candidato a la Presidencia de la Nación, o bien para crear el espejismo de que esa pretensión confrontará a capa y espada con los verdaderos custodios del tan mentado proyecto popular, que no son otros que la Sra. Presidente y su esposo.
Puede ser comprensible que enjundiosos jóvenes embriagados de relatos épicos acerca de nuestro pasado reciente, pero poco conocedores de los hechos históricos (hasta se llegó a escuchar en una reunión de una de las tantas tribus en que se conforma la militancia juvenil oficialista, que Néstor Kirchner había formado parte de la conducción nacional de la organización Montoneros; hasta incluso el mismo Néstor Kirchner dijo en una asamblea de Carta Abierta haber conocido a John William Cooke!) puedan sentirse seducidos por la utilización simbólica de ese pasado; o bien también que otros no tan jóvenes ante la falta de oportunidades en el mercado laboral sientan el terror de pensarse con el diario del “monopolio” debajo del brazo buscando trabajo, una vez desprendidos de las tetas del presupuesto público, repitan esas mismas idioteces o similares. Ahora bien que un periodista de la trayectoria y la formación de Verbitsky no repare en que -como ya se ha caracterizado hace décadas- la práctica de políticas de Estado que viene impulsando este gobierno desde 2003 no es otra cosa que aquella que se limita a atacar sectores indefinidos por regla general, que se personifican en grupos débiles del imperialismo mundial, o, en ciertos casos –debido a sus contactos con determinados grupos financieros- a atacar a sus rivales en las licitaciones, presentando la lucha por el control de una situación concreta como una “batalla por el desarrollo”, para a renglón seguido afirmar la necesaria ayuda o cooperación del capital y la técnica extranjeros, provenientes de los países desarrollados, con el fin de alcanzar el ansiado desarrollo nacional (3); no puede tener otra lectura que su subordinación a intereses inconfesables. Verbitsky no puede ignorar que la contradicción que propone este gobierno, en definitiva se diluye en mecánicas interpretaciones de la lucha de clases basadas en las relaciones intersectoriales que aparecen en el cálculo (formal) del Producto Bruto Interno. La contradicción entre los monopolistas y sus aliados es vista como la contradicción entre un “sector” agropecuario oligárquico, y un “sector” industrial, burgués; y los cambios ocurridos en el país desde la segunda guerra mundial como la manifestación de las modificaciones en las relaciones entre ambos sectores en el Producto Bruto.
En su nota del domingo 24/10 (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155600-2010-10-24.html) lo real pareciera ceder ante lo fantástico y sin eufemismos aclara, o más bien confiesa: “Scioli tiene dos y no tres caminos: cotejar con algún Kirchner en la primaria del FPV u ofrecerse como alternativa externa”. Al fin y al cabo “tanto gre gre para decir Gregorio”.
De todos modos Verbitsky se siente aquejado por su mala conciencia. Él sabe que comprende, pero no actúa. De ahí su agresividad fatua. Nótese la insidia en relación a la interna de la CTA puesta de manifiesto en su nota del 24/10: “Era inverosímil que quienes apuestan a reducir la central alternativa a un micropartido de izquierda como hay tantos, marginándose del debate crucial sobre profundización del proceso de cambio iniciado en 2003 o regresión a los años del neoliberalismo, hubieran vencido en buena ley a la conducción que puso a la CTA en el mapa político y social del país, como actor valioso en la pugna con los poderes fácticos que detestan la democracia porque limita su imperio”.
Verbitsky traiciona la buena fe de sus lectores y omite mencionar que sobre un total de 9 provincias impugnadas por la Lista 10, sólo se dio lugar a dicha presentación en 3 provincias con votos divididos en el Tribunal (3 a 2); que sobre las 7 provincias restantes, de un total de 1885 mesas impugnadas por la Lista 10 sólo el Tribunal dio lugar en 48 mesas. Alevosamente oculta que el Tribunal resolvió dar lugar a las apelaciones de la lista 10 en las provincias de Tucumán y Mendoza. El voto fue por dictamen de mayoría compuesta por Beinuz Szmukler, Luis Ramírez y Eduardo Tabani. Sin embargo, la minoría compuesta por el presidente del Tribunal Arbitral Ricardo Cornaglia, y Moisés Meik, votaron por la ratificación de la resolución de la Junta Electoral Nacional, es decir, por apoyar la validez de las elecciones en dichas jurisdicciones.
Claro que tampoco menciona ni lejanamente las tropelías cometidas por sus huestes profundizadoras. Oculta que en la Provincia de Santa Fe se dio lugar por unanimidad del Tribunal a la nulidad a seis mesas solicitadas por la lista 1. Esta impugnación tuvo origen en que los votantes de dichas mesas lo hacían a 30 segundos por voto. El ridículo de dicho dato llevo al Tribunal a declarar la nulidad del escrutinio en esas 6 mesas, que implican 7016 votos que pierde la Lista 10.
En resumen, su falso editorialismo miente, como miente el de Magneto, dado que las resoluciones del Tribunal Arbitral modifican los guarismos nacionales pero no modifica la ventaja de votos que mantiene la Lista 1
Verbitsky no informa, ni mucho menos opina; Verbitsky miente y “okupa” un lugar de editorialista fraudulentamente. Abandonó con indignidad los nobles propósitos de su profesión. Realmente sería más digno que asumiera el compromiso militante que sostiene y hasta quizá deba pensar en involucrarse activamente en la propuesta de gobierno que tanto defiende desde algún lugar en el funcionarato. Al fin y al cabo no le caería nada mal el rol actualmente ensayado por Anibal Fernández.
Justo Javier Correa
Octubre, 2010
Publicación de la organización Montoneros destinada a cuadros medios de las FF.AA., en la cual Verbitsky colaborara hasta principios de 1977, para luego no volver a aparecer jamás en reunión de ámbito alguna.
“El poder aéreo de los argentinos”, libro publicado en 1979 por la Dirección de Publicaciones del Círculo de la Fuerza Aérea, escrito por el Comodoro Juan José Guiraldes, quien en el prólogo a la primera edición mencionara: “Este libro no hubiera podido llegar a las prensas de no haber recibido el permanente aliento y la eficaz colaboración de Horacio Verbitsky”. El hijo del militar siempre recuerda haber sido testigo de muchas de las innumerables reuniones de trabajo entre ambos, en la oficina de su padre, Paraguay 727/729, 4to Piso, Of. 18, que años antes compartiera con su entonces socio, Jacobo Timerman.
Crítica al desarrollismo, por Roberto Carri, publicado en Antropología 3° mundo. Año 1969.
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