Dijo el director del New York Times que los medios no podían cambiar lo que piensan las personas, pero sí pueden decidir sobre qué hacerlas pensar. Y la ecuación inversa es que efectivamente los medios pueden, y de hecho lo hacen, instalar la agenda, pero no crean la realidad.
Bien podría debatirse, la línea divisoria es bastante delgada y difusa, pero la realidad tangible, esa que se palpa, que es evidente es indiscutible. Esta verdad de Perogrullo se relativiza cuando se pierde todo parámetro por la obsecuencia, como ser el caso del decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Federico Schuster, y el Secretario de Gestión Institucional, Gustavo Bulls.
“Los medios construyen una realidad y no la reflejan por lo que deben asumirse como actores sociales y políticos dejándose de amparar en una presunta libertad de prensa”, reza la Resolución del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, realizado el 1º de abril a razón de la cobertura mediática del conflicto entre los productores agrarios y el gobierno nacional.
Pues los medios construyen la realidad, pero mejor dicho, los medios participan en la construcción de la realidad. Son corporaciones explotadoras de un capital anónimo que defiende intereses poco claros. Es innegable. Pero son esos mismos medios los que ponen los ladrillos para la realidad que el gobierno de CFK quiere que los argentinos crean.
Volviendo a la máxima del New York Times, los medios le dicen a la gente sobre qué temas hablar. El silencio de los medios sobre determinados temas, si le damos la razón a Schuster, hace que la gente NO hable de ciertas cosas.
Por ejemplo, durante cuatro años casi nadie, especialmente el multimedios Clarín a quien esta administración benefició por sobre todas las otras, hizo referencia a LAFSA, las líneas aéreas K que tiene más de cien empleados, un presupuesto anual que llegó a los $16.000.000 para pagarles el sueldo a un Gerente de Marketing (¿alguien vio alguna publicidad?), y a pilotos y azafatas (¡¿?!). Tampoco hacen mención, por razones claras, del monopolio que se le dio al Grupo Clarín sobre los cableoperadores y el contenido de la televisión por cable en todo el país, y mucho menos los medios hacen siquiera mención, salvo unos pocos, a supuesto compromiso político por los derechos humanos de los Kirchner durante la dictadura.
Página/12 no recuerda la vergonzosa historia de la venta de YPF y Gas del Estado, del que un pingüino santacruceño fue el principal puntero político de Repsol, y por ahora, el Grupo Hadad difunde que en la AFIP, la señora CFK, pese a ser dueña del Hotel Los Sauces, y declarada propietaria de más de veinte propiedades inmuebles, aporta como monotributista con ingresos inferiores a $12.000. Dicho sea de paso, ¿alguien se acuerda de Varizat? Ese que les pasó con una 4x4 manifestantes santacruceños…
Tampoco Schuster hace apreciaciones sobre la cobertura que Canal 7, el canal público y estatal, apropiado como coto de caza por el gobierno de turno, inclusive el actual, fue el único que luego del discurso de CFK en Plaza de Mayo, el pasado 1º de abril, no cubrió la respuesta de la otra pata del conflicto, las organizaciones agrarias, como sí hicieron absolutamente todos los otros medios. Canal 7 eligió poner un documental sobre África.
El documento rubricado por Schuster, usina del nuevo organismo de opinión pública, señala “Que la gran bonanza económica que vive la producción agropecuaria pos devaluación ha generado un mercado publicitario extraordinario para los medios de comunicación, verificada por la proliferación de espacios dedicados a la información rural, no debería influir explícitamente en la línea editorial de los distintos medios”.
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Esto es tan verídico como la proliferación de avisos a página entera de la Secretaría de Turismo de la Nación promocionando a El Calafate donde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ex presidente en funciones, Néstor Kirchner, tienen un hotel de nivel internacional, sin contar otros intereses en ese polo turístico que pueda tener la pareja presidencial y allegados de más de dos décadas en el poder provincial.
¿Existen medios que sobreviven a la pauta oficial y manifiestan abiertamente una oposición a este gobierno? En todo caso, lo que debería estar en discusión es si el Estado debe disponer discrecionalmente de una pauta oficial para sostener a medios privados, que son empresas privadas que forman parte de corporaciones privadas. Que el Estado auspicie entonces a un diario que conforma una Sociedad Anónima no difiere que el Estado gaste el mismo dinero en una Pyme.
Télam, la agencia de noticias estatal, fue el único medio en todo el país que no se enteró de la existencia de un cacerolazo en Plaza de Mayo. |
Emitió cualquier tipo de noticias menos el encontronazo de los “espontáneos” oficialistas con la histeria mediopelo que fue en apoyo de la Sociedad Rural.
Parece que Schuster descubrió ahora que el Grupo Clarín es una organización político-económica, pero pareciera desconocer la influencia del gobierno para que silencien la prórroga en dos décadas en las concesiones de las principales reservas de hidrocarburos del país a Pan American Energy, apenas mencionada por los medios de comunicación, siendo un recurso no renovable, y que además, tal medida, debería haber instalado el interrogante de para qué el Estado mantiene la estructura de Enarsa cuando no tiene ni una estación de servicio donde comprar una lata de aceite.
Otra interesante observación del análisis completo sobre la cobertura del conflicto con el campo y el gobierno, anotada por Schuster, fue la sutilidad con que los medios intentaron desestabilizar, aún más si es posible, al gobierno de CFK: “a) la noción de paro. Un paro es una huelga de trabajadores asalariados y lo que aquí estaba ocurriendo era un lockout patronal. Esta diferenciación no apareció en los medios audiovisuales hasta ya entrado en días el conflicto y de los medios gráficos sólo Página/12 lo presentó de de este modo desde un comienzo”. Es evidente que Schuster no se enteró que la portada de ese medio oficialista, titualada “Piquete Benz”, con la foto de un Mercedes Benz en un piquete en San Pedro, demostrando la bonanza que efectivamente vive el campo, era en realidad el auto de un arquitecto que está construyendo un emprendimiento hotelero en esa localidad bonaerense, y no tiene ni una hectárea, ni vínculo alguno con el campo. Bien podría notificarse Schuster de este flagrante error que ninguno de sus alumnos debería cometer jamás. Por si tiene alguna duda, fue publicado el 20 de marzo.
Nadie puede desconocer el trasfondo político de los medios. Estos deberían ser públicos y sería más digno que se difundiera la composición accionaria de cada grupo y los lazos políticos de estos con los focos de poder. Algunos hablan como voceros de la Embajada de Estados Unidos, pero los mismos también hablan como voceros de la Casa Rosada o la Casa de Gobierno Dique 2 – Puerto Madero.
En definitiva, la lógica políticas del kirchnerismo es “pelearse” contra el saqueo financiero de Estados Unidos y pagarle hasta el último centavo al FMI, y acusar de golpistas a los medios que sostiene con sobres sobre la mesa (de los otros que cada uno saque sus conclusiones) mediante la pauta oficial, reflejando la paranoia de una pareja presidencial que, siguiendo su razonamiento bipolar, constituye el primer caso de un gobierno que estaría financiando a su propio derrocamiento.
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