Paraguay Fernando Lugo es nuevo presidente del Paraguay

Paraguay (AP). El exobispo católico Fernando Lugo asumió este viernes como nuevo presidente del Paraguay, poniendo fin a 61 años de poder absoluto e ininterrumpido del centenario Partido Colorado.

Sí, juro gritó Lugo, de 57 años, cuando se le tomó el juramento de rigor en el Congreso pleno, convirtiéndose en el mandatario número 48 desde la fundación de la república en 1844 para un período de gobierno que se extenderá hasta 2013.

En la principal plaza de la capital se reunieron unas 50.000 personas para observar el histórico acto y estallaron en una ovación cuando el ex sacerdote se convirtió en gobernante.

Tal como lo había anticipado, el flamante presidente vistió una camisa de color blanco con cuello mao, sin corbata ni saco, y calzó un nuevo par de sandalias franciscanas de cuero marrón. La blanca barba que lució por años la recortó para el día de la asunción.

En su discurso, Lugo anunció cuáles serán los principales objetivos de su gestión: la lucha contra la corrupción y la inequidad social.

Hoy termina un Paraguay exclusivo, un Paraguay secretista, un Paraguay con fama de corrupción, hoy se inicia la historia de un Paraguay cuyas autoridades y pobladores serán implacables con los ladrones de su pueblo, aseveró.

Soñamos con un Paraguay socialmente justo, sin hambre, agregó.

Unas 6,8 millones de personas viven en este pequeño país mediterráneo, donde la corrupción está arraigada, el 1% de la población es dueña del 77% de las tierras y las posibilidades de trabajo son tan escasas que miles han emigrado.

Minutos antes de asumir, Lugo anunció que donará a los pobres su salario mensual de 6.000 dólares y anticipó que los 500.000 dólares anuales destinados a gastos reservados serán administrados con transparencia.

También dedicó parte de su discurso, esta vez en guaraní, a los indígenas, por quienes luchó durante su ministerio como sacerdote.

Al iniciar mi mensaje homenajeo a nuestros hermanos indígenas, genuinos dueños de la historia y la tierra… Estuve en la Casa de la Independencia y leí en el acta de liberación del 25 de julio de 1811 que éramos independientes sin deseos de perjudicar a nadie, dijo.

Con la voz quebrada, recordó su opción por el sacerdocio y su nacimiento en el pueblo rural San Pedro del Paraná.

Este laico permanecerá fiel a su Iglesia Católica, señaló, en alusión a la dispensa de su estado clerical resuelta por el papa Benedicto XVI en julio.

Lugo pasará su primer día de gobierno, previsto para el sábado, en el conflictivo departamento de San Pedro, al norte de la capital, donde se reunirá con miles de campesinos pobres acompañado por los presidentes Evo Morales, de Bolivia, y Hugo Chávez, de Venezuela. Luego fue obispo de San Pedro entre 1994 y 2005.

Chávez aseguró que con Lugo a Paraguay le espera la transformación del país profundo, ese país marginado por años. El compañero Fernando hará un gobierno revolucionario, tendrá tiempos difíciles pero le vamos a apoyar. No estará sólo en su tarea de cambiar de manera revolucionaria esta hermosa nación.

Michelle Bachelet, de Chile, puso a disposición de Lugo toda la tecnología, conocimientos y recursos (de su país), para todas las áreas que Paraguay quisiese desarrollar.

Morales fue otro de los nueve presidentes invitados que dialogó brevemente con los periodistas. Me siento orgulloso por este cambio revolucionario en el Paraguay liderado por el compañero Lugo. Bolivia se pone al lado de esta nueva administración para trabajar juntos por la dignidad de la gente postergada por décadas debido a la hegemonía de los grupos poderosos, dijo.

Entre los mandatarios asistentes también estuvieron el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández y el de Honduras, Manuel Zelaya. La mayoría de los presidentes viajarán a Santo Domingo para asistir el sábado al juramento de un segundo periodo del mandatario dominicano Leonel Fernández.

Los festejos comenzaron de inmediato en la plaza donde estaban los miles de simpatizantes de Lugo. La profesora Braulia Cáceres, de 45 años, con una bandera paraguaya en sus manos y bebiendo yerba mate, la infusión preferida por los paraguayos, dijo tener mucha esperanza en un mañana mejor para los jóvenes. Hoy sólo tienen trabajo en el exterior pero necesitamos aquí fuentes de empleo.

El indígena Marcelino Coronol, de la etnia Tobaqom, de 52 años, profesor de espanol y guaraní en el Chaco Boreal, viajó 250 kilómetros con su esposa y dos niños de 5 y 6 años para participar en los festejos. Quiero que termine la corrupción y un gran futuro para los niños. Veremos si Lugo cumple sus promesas y, en especial, veremos si nos ayuda….

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