CONCLUSIONES
“…..las predicciones del Ministerio de la Abundancia calculaban la producción de botas para el trimestre venidero en 145 millones de pares. Pues bien, la cantidad efectiva fue de 62 millones de pares. Es decir, la producción declarada oficialmente. Sin embargo, Winston, al modificar ahora la predicción, rebajó la cantidad a 57 millones, para que resultara posible la habitual declaración de que se había superado la producción. En todo caso, 62 millones no se acercaban a la verdad más que los 57millones o los 145.
Lo más probable es que no se hubieran producido botas en absoluto….Lo único de que se estaba seguro era de que cada trimestre se producían sobre el papel cantidades astronómicas de botas mientras que media población de Oceanía iba descalza. Y lo mismo ocurría con los demás datos, importantes o minúsculos, que se registraban. Todo se disolvía en un mundo de sombras en el cual incluso la fecha del año era insegura”. (George Orwell, “ 1984” )
La realización del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 se ve empañada por serias falencias, originadas todas ellas en la política de desmantelamiento institucional que llevó adelante la Intervención del INDEC desde enero de 2007. Las tareas preparatorias que hasta ese momento llevaba adelante el equipo de diseño conceptual de la Dirección de Estadísticas Poblacionales fueron interrumpidas, la mayoría de sus integrantes desplazados y reemplazados por personal poco calificado u obediente, con la consecuente pérdida de confiabilidad de todo lo que se puso en marcha a partir de ese momento. Los funcionarios que se hicieron cargo de la Dirección del Instituto y del operativo censal serán los mayores responsables por los magros resultados que arroje el relevamiento.
Todas la tareas previas estaban orientadas a la realización de un “censo de derecho” de acuerdo a la evaluación de los resultados del Censo 2001 y a la tendencia internacional. La Intervención , luego de desmantelar el equipo técnico, decidió que el Censo 2010 sería de hecho, sin exponer una explicación clara y consistente de los fundamentos que justificaran tal cambio.
A partir de allí la confusión técnica se adueñó de todas las etapas de preparación del operativo. En adelante se mencionan las que nos parecen más preocupantes.
La calidad general del Censo se ve dañada por:
– La falta de participación activa de los sectorialistas de las distintas áreas del Instituto, así como de instituciones académicas, de otros institutos estadísticos y organismos vinculados, como corresponde a un operativo de esta magnitud e importancia. Se eliminó la discusión acerca de qué conceptos o temáticas debían ser redefinidos y cuáles conservados en relación a los censos anteriores;
– La realización de apresuradas, tardías e insuficientes Puebas Pilotos que impidieron entre otras cosas, definir criterios para posibles cambios metodológicos;
– El retraso generalizado de todas las tareas preparatorias, en especial las del conteo-listado de viviendas, segmentación y preparación de la cartografía a utilizar en el operativo, que forzó la utilización de información precensal del 2001;
– La subordinación a objetivos de carácter político de las campañas de sensibilización y divulgación del operativo. El INDEC ha perdido parte de su autonomía en manos de otros organismos o estamentos del Estado (Secretaria de Medios, Correo Argentino, etc.), cediendo actividades, por ejemplo las de difusión, que antes se realizaban bajo su control y a través de licitaciones públicas;
– El diseño gráfico de la cédula censal: la mayoría de las preguntas tiene las celdas de marcación ubicadas sobre el margen izquierdo, lo cual no es aconsejable en un censo de hecho;
– El diseño del cuestionario ampliado, que es demasiado compacto y tiene muy poco espacio entre preguntas y entre bloques. En algunos casos, la secuencia de las preguntas no está señalada de forma clara y visible.
Diseño conceptual y temáticas específicas
– El diseño actual de algunas preguntas y sus encabezados induce a la subestimación de lo que se pretende medir;
– En muchas preguntas se ha eliminado la categoría “Ignorado” lo cual lleva a forzar las respuestas y debilitar el análisis posterior;
– No han sido explicados con claridad los fundamentos conceptuales y metodológicos usados para definir cuáles temáticas y variables van a la cedula básica y cuáles a la ampliada. Tampoco se conocen documentos que justifiquen los cambios introducidos en la captación de:
– la fuente de provisión de agua en las viviendas;
– la disponibilidad, uso de baño y eliminación de excretas;
– la eliminación del carácter estatal o privado de los establecimientos educativos de todos los niveles;
– la cobertura de salud;
– la condición de actividad laboral;
– la formulación de las preguntas de rama de actividad económica y ocupación;
– el cambio en los tramos de tamaño del establecimiento;
– las migraciones;
– la discapacidad;
– los bienes con que cuenta el hogar.
Discapacidad, afrodescendientes y pueblos originarios
– Las temáticas de discapacidad, afrodescendientes y pueblos originarios, enfatizados especialmente por la propaganda oficial, sólo serán relevadas por el formulario ampliado. No se contará con un marco muestral de utilidad para estudios posteriores.
– No podrá obtenerse información sobre cuántas personas hay en el país con los distintos tipos de discapacidad (ciegas, sordas, mudas, con parálisis, etc.) ni obtener alguna información comparable sobre personas con dificultades mentales.
Educación y salud
– No se pregunta a quienes están asistiendo a un establecimiento educacional si el mismo es estatal o privado. Resulta inentendible que de un censo de población no pueda obtenerse un dato básico tanto para el análisis como para el desarrollo de políticas educativas.
– No se pregunta cuál es el nombre de la carrera universitaria para los graduados. Se pierde una información presente en el censo 2001.
– No se sabrá cuántas personas tienen cada tipo de cobertura de salud, ni tampoco las posibles combinaciones.
Migraciones
– No se podrá obtener ni un solo dato sobre migraciones internas ni sobre migraciones recientes a partir del formulario básico del censo 2010, quedando reducida la posibilidad de su estimación a los datos obtenidos por muestra, con los inconvenientes que esto acarrea.
– No se podrá saber el lugar de origen de los inmigrantes internacionales del período reciente, ni dónde residían los argentinos que retornaron al país desde el exterior.
Bloque económico
– Habrá subestimación del trabajo femenino, sobre todo para quienes hacen trabajo domiciliario, lo hacen para un familiar o desarrollan actividades agrícolas.
– Respecto a la condición de actividad, en el manual del censista hay instrucciones erróneas para clasificar a los trabajadores suspendidos y para definir los indicadores de la población desocupada.
– En las preguntas de rama de actividad y tamaño se utiliza la palabra “empresa”, inadecuada para recoger la información que brinda la población en sus hogares.
– La formulación de una sola pregunta para la ocupación del censado también afectará la calidad de la recolección y su posterior procesamiento.
– Se ignora cómo se clasificará a los trabajadores del servicio doméstico en cuanto a su categoría ocupacional.
Vivienda
– No se indaga sobre la presencia de “inodoro”, dando por supuesto que si no hay botón/cadena/mochila no existe el artefacto, lo cual es un importante equívoco.
– Acerca de la disponibilidad de bienes durables del hogar, las opciones elegidas para el actual censo (heladera, teléfono de línea, teléfono celular, computadora) no son las más indicadas para discriminar y estratificar grupos sociales diferenciados;
– No se distingue en cuanto al uso del agua si es para beber o cocinar o para otros fines.
Como reflexión final, creemos que, dadas las pésimas condiciones en que la Intervención del INDEC se abocó a su preparación y realización, los resultados del Censo Nacional de Población no serán de utilidad. Esto tendrá consecuencias adicionales, ya que se trata de un relevamiento que se realiza una vez cada 10 años y que constituye el marco de referencia de las estadísticas sociodemográficas que se elaboran en el país, tanto a nivel nacional como provincial y departamental.
Al respecto, no está de más recordar la situación planteada en ocasión del Censo Nacional Agropecuario 2008 realizado por la Intervención del INDEC luego de desplazar al equipo técnico. A dos años de inicado el operativo que duraría un mes en campo, aún se sigue relevando y no se han presentado más que, parcialmente, unos pocos datos generales.
Por último, queremos aclarar que ninguna de las fallas descriptas en este documento son atribuibles a las Direcciones Provinciales de Estadística ni a los Municipios que participan en el operativo.
Argentina tiene mucho para contar, pero la Intervención del INDEC lo va a contar mal.
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