PRESENTACIÓN Y REPRESENTACIÓN

Por Daniel E. Welschinger

Me invitan a escribir y me entusiasma. Me pasan dos ejemplares de El Descamisado y los leo; ¡cuántas cosas para decir! ¡Cuántos temas para debatir! Pero hoy, sin dudas, el tema que nos convoca es el de la representación. Vamos a presentarnos entonces.

Conocer, en presente

Yo creo que, en general, todos andamos por la vida tratando de entender los casos y cosas que pasan, de la mejor manera posible. Esto quiere decir que lo que hacemos no son solamente repeticiones automáticas, como en la famosa película de Chaplin Tiempos Modernos. No. Toda práctica, aún la más familiar y cotidiana, necesita de nuestra parte un conocimiento de conceptos e imágenes que le complementen, que le den sentido. Esto significa que no podemos tener un contacto inmediato con la realidad sin que medie al menos una experiencia, una representación. Este “conocer” algo para “representarlo”, en primer lugar hacia nosotros mismos, es algo básico tanto en la vida cotidiana, en las ciencias como en la política. Por eso, entre otras cosas, la calidad de un o una representante tiene mucho que ver con el conocimiento que haya adquirido, a lo largo de su vida, de eso que pretende representar. ¿Para qué necesita elrepresentante conocer? Precisamente: Para presentar, para hacer presente de la mejor manera posible la realidad del sector o la clase que representa. Esta función de la representación tiene por objeto la unión de la razón de los actos de lo representado con la potencia que lo representa.
En mi provincia (Río Negro), como en tantas otras, las candidaturas para ocupar bancas legislativas nacionales son “testimoniales” o “de homenaje”. Aun suponiendo que sean personas honestas y plenas de buenas intenciones, aun suponiendo que la moderna ingeniería electoral logre “instalarlos” en la opinión pública, nada reemplaza el valor de la militancia (política, sindical, etc.) como fenómeno de experiencia que permite el conocimiento necesario para la representación. Porque en política, como en toda relación humana, el conocimiento recíproco es la base de la confianza. No alcanza con reconocer su imagen pública en un afiche, unido a la simbología de un partido. Para poder confiar es necesario conocer la práctica concreta, el sentido desde el cual esa persona reconoce, piensa y propone soluciones a los problemas. Es necesario saber que este representante conoce la razón de nuestras necesidades verdaderas.

El continente condiciona el contenido

Llegados a este punto surge el tema de las condiciones. Muchas veces escuchamos la fortuna que gastan los candidatos en las campañas y no entendemos cuál es el negocio, si con todos los sueldos sumados del cargo al que aspiran no alcanzarían ni siquiera a recuperar los costos… Y sospechamos lo peor. Pero, en realidad, cuando nos damos cuenta de que la mayoría de los candidatos está en esta onda, nos surgen otras preguntas, tal vez más de fondo: ¿Por qué, si la economía crece desde hace ya diez años, la situación de los trabajadores no mejora? ¿Por qué, si ya no hay crisis económica, no hay más o mejores oportunidades de empleo? Es decir: ¿Cuál es la clave que ha permitido simultáneamente el mantenimiento de un sistema de exclusión, la desocupación, la inflación, la inseguridad y el funcionamiento de un gobierno constitucional supuestamenterepresentativo”? La mejor respuesta pareciera que se puede resumir en un concepto: el transformismo.
No es que los representantes no escuchen los reclamos y demandas sociales, sólo que han ingresado a un sistema de cooptación pasivo, constitucional pero a la vez corrupto, sostenido con megasueldos legales y clientelismo naturalizado (1), institucionalizado en función del miedo y la violencia. Violencia sobre los cuerpos, violencia de la moneda y el desempleo. Una violencia y un miedo que alcanzaron incluso a las propias condiciones de producción del imaginario colectivo y trata de despolitizar todas y cada una de las prácticas que promuevan la organización social. ¿Alguna vez intentaste meter un perro en un frasquito? No se puede. De igual manera, con el formato constitucional vigente desde 1994 hay ciertas formas y maneras de representar que no son admitidas

Acto y potencia: contra el inmovilismo

Sin embargo, también vemos el vaso medio lleno. También vemos que los trabajadores, los estudiantes, los ciudadanos organizados han demostrado ya la capacidad para estar en el sistema de decisiones políticas. Fundamentalmente, cuando logramos mostrar la profunda distancia que separa los hechos de la realidad con el relato oficial. Fundamentalmente, cuando alzamos la voz para decir que los Derechos Humanos también son hoy y ahora, en los barrios y en las cárceles, para las mujeres y para las familias, cuando alzamos la voz para decir que no queremos unas pocas migajas de oro si se van a llevar el agua y la salud de nuestros hijos y nietos, cuando clamamos por una reforma tributaria con verdadera justicia social, en la que paguen más los sectores financieros y especulativos, se eliminen los impuestos de los alimentos básicos, se regule la exorbitante renta bancaria. Somos una multiplicidad de experiencias y organizaciones sociales, ambientales, sindicales y políticas en pleno desarrollo y crecimiento. Somos potencia buscando el acto, formas y modos de alcanzar una genuina representación.

(1) La provincia de Río Negro, donde la legislatura avala con su mayoría simple el dictado del Poder Ejecutivo, tiene ahora los sueldos de las designaciones políticas mejor pagos de su corta historia. El sueldo del Gobernador y su gabinete está “enganchado” con el Superior Tribunal de Justicia que, a su vez, se referencia en la Corte Suprema de la Nación. Los ministros provinciales ganan más de 60.000 pesos y un subsecretario obtiene una remuneración superior a los 30.000. Ninguno de ellos paga Impuesto a las Ganancias…

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