Corrientes: histórica condena contra ex militares de la dictadura

DELITOS DE LESA HUMANIDAD
Los condenados habían sido imputados por asociación ilícita en la desaparición forzada de personas, privación ilegitima de la libertad, torturas y tormentos a doce sobrevivientes, además de la desaparición forzada de Juan Ramón Vargas.

La Justicia de Corrientes condenó a 25 años de prisión a tres ex militares por delitos cometidos en un centro clandestino del ex Regimiento de Infantería 9. Entre los sentenciados (los primeros por delitos de lesa humanidad en esa provincia) están el ex presidente de la Sociedad Rural de Corrientes y el ex agregado militar argentino en Roma.

Cuando los jueces terminaban la lectura de la condena, una exaltada Cecilia Pando, referente de la agrupación derechista Memoria Completa, increpó a los magistrados y amenazó a los familiares de desaparecidos y secuestrados.

Julio Barreiro deberá cumplir prisión pepetua por la «privación ilegítima de la libertad seguida de muerte en perjuicio de Rómulo Artieda», un militante y estudiante correntino, además de ser coautor de privación ilegítima de la libertad en 13 hechos.

Asimismo, Juan Carlos De Marchi y Horacio Losito fueron sentenciados a 25 años por asociación ilícita y ser coautores de «privación ilegítima de la libertad a un perseguido político», en 11 y 10 casos respectivamente. Raúl Reynoso recibió 18 años por el delito de asociación ilícita y el restante imputado, Carlos Piriz, resultó abusuelto. Así lo determinó el Tribunal integrado por Víctor Antonio Alonso, Lucrecia Rojas de Badaró y Guillermo Navarro.

El ex capitán y ex titular de la Sociedad Rural de Corrientes, Juan Carlos De Marchi; los tenientes coroneles Julio Rafael Barreiro y Horacio Losito; el ex comandante de Gendarmería Nacional, Raúl Alfredo Reynoso y el ex suboficial de esa fuerza, Carlos Piriz, estaban imputados por asociación ilícita en la desaparición forzada de personas, privación ilegitima de la libertad, torturas y tormentos a doce sobrevivientes, además de la desaparición forzada de Juan Ramón Vargas.

En audiencias que se extendieron por siete meses, se juzgaba asimismo la desaparición de Rómulo Artieda, pero como en el transcurso del juicio se identificó su cuerpo, se amplió la acusación por homicidio. “Es el primer caso de identificacion de un desaparecido que se da dentro del mismo proceso”, dijo a Críticadigital Marisa Sanauria, quien fuera su pareja.

TRES TORTURADORES. En el alegato de la querella -al que accedió este medio- había sobradas muestras de la saña con que actuaban los condenados.

– Juan Carlos De Marchi: apodado “El Electricista” por su agilidad en el uso de la picana, cumplió su actividad militar en el Regimiento 9 entre 1975 y 1977. El ex detenido Ramón Villalba aseguró que bajo sus órdenes “fue trasladado a una zona rural, lugar en el que permaneció junto a otras personas, y en donde fue sometido a torturas con aplicación de corriente eléctrica, golpes de puño y golpes con palos”.

De Marchi viajó cinco veces, durante cinco años, a la Escuela de las Américas en Panamá, la virtual academia de torturadores. Varios testigos lo reconocieron durante el juicio y lo identificaron como el responsable de sus tormentos.

Asimismo, De Marchi presidió la Sociedad Rural (SRA) de Corrientes entre 1989 y 2004 y fue vocal suplente de la SRA a nivel nacional. La revista Veintitrés dio cuenta de la amistad y el trabajo que realizó en la SRA junto a Luciano Miguens. “Nosotros apoyamos a Juan Carlos De Marchi, una persona honorable que también integra nuestra casa”, dijo el presidente de la entidad en 2005.

– Horacio Losito: al momento de su detención el era agregado militar en Italia. En octubre de 2003 el entonces presidente Néstor Kirchner lo retiró de Roma, cuando trascendió su participación de la masacre de Margarita Belén (Chaco), una matanza de 22 presos políticos en diciembre de 1976. De hecho, durante ese 2003 estuvo un mes preso en esa provincia. En su alegato final de ayer, Losito dijo que “combatí donde el Ejército me envió a hacerlo, y en el marco de lo más sagrado de la carrera militar: el estricto cumplimiento de las órdenes”. También fue responsabilizado por torturas durante el juicio que concluyó hoy.

– Rafael Barreiro: sería el autor, según el diario Época, de los disparos contra Rómulo Artieda. La testigo Teresita Fernández aseveró que era uno de los encargados de llevabar a los detenidos “a la Facultad de Medicina para salir a marcar gente”, disfrazados “con guardapolvos como si fuesen todos estudiantes”. Otro de los que pasaron por el estrado, Arturo Cesar Helman fue sometido a torturas con electricidad en varias oportunidades e identificó la voz de Barreiro: “Me dijo que si no hablaba me iban a llevar a dar un paseo por el río porque los dorados tienen hambre”, recordó.

DOS DESAPARECIDOS. El militante y estudiante correntino Rómulo Artieda tenía 22 años. Ligado al PRT, en 1975 presintió el peligro de quedarse en su ciudad. “Rómulo -recordó Sanauria- fue al interior de Corrientes, despues pasó a Posadas y finalmente recaló en Buenos Aires”. El 14 de mayo de 1977 fue secuestrado en la estación de trenes de Burzaco, y un mes después fue trasladado al Regimiento 9 de la ciudad de Corrientes, donde los testigos del juicio lo vieron por última vez.

Su cadáver fue arrojado al río Paraná con profundas heridas en el abdomen, con la intención de que no flotara. A mediados de 2006, el Equipo Argentino de Antropología Forense lo encontró en una fosa común del cementerio de Empedrado, algo que se comunicó oficialmente un año después, en pleno transcurso del juicio. Tenía una “herida compatible con proyectil de arma de fuego en la cuarta y séptima costilla”. Por primera vez se identificaba el cuerpo de un correntino desaparecido.

Juan Ramón Vargas, en tanto, fue secuestrado a los 22 años, cuando cursaba el tercer año de la carrera de Odontología. Su madre lo buscó sin éxito en cárceles de Corrientes, Chaco y en el Regimiento 9, donde los testigos del juicio lo vieron con vida. Al igual que su novia Dorita Noriega, permanece desparecido.

UN REPRESOR AUSENTE. Como sucediera ayer con Antonio Domingo Bussi, el ex jefe del Ejército Cristino Nicolaides se ausentó del juicio alegando un delicado estado de salud. El militar retirado, de 83 años, es considerado “jefe de la asociación ilícita” junto a De Marchi.

En el auto de elevación al juicio que concluyó hoy consta que “los sujetos que se encontraban en categorías jerárquicas más altas, Nicolaides, y en algunos casos de Marchi, cometían los crímenes sin tener que supeditar su realización a la decisión autónoma del propio ejecutor, que a su vez actuaba con libertad y responsabilidad”.

a Crìtica de la Argentina – Edición Miercoles 6 de Agosto de 2008

Facebooktwittermail