EL Correlato

Por Marco Antonio

Los discursos sorprenden. Según su contexto histórico, claro, las palabras lanzadas desde determinada posición pueden dejar huellas profundas en la historia de una sociedad.

Resulta curioso, debo admitir, que tuve que elegir que las palabras son dichas desde “determinada posición” y no por determinado “liderazgo”, porque en el correlato del discurso, se encuentra el abismo entre un líder popular, o un agrupamiento de palabras que dichas ante un micrófono de relevancia, no se corresponde con la realidad, al menos la realidad sobre la que pretende actuar ese discurso.

Vamos a ser más claros, porque profundizar en el abstracto sería incurrir en materia semiológica y no es este el caso, ni la persona indicada.

Aunque el que lea este artículo no sea peronista, no hace falta aclarar que el discurso ejercido por Perón o Evita, el contenido del mismo propuesto y creado ante y para las clases populares, tenían un impacto concreto, lo dicho se traducía en un accionar político, en una construcción social que luego, como un eco, volvía a impactar sobre el discurso. Ese era y es el motivo de todo liderazgo popular.

Cuando Fidel Castro hablaba ante dos millones de cubanos para arengar al pueblo caribeño a resistir contra el imperialismo, los cubanos iban y resistían al imperialismo, se organizaban las milicias, las mujeres realizaban prácticas de guerra y los barrios se preparaban para evacuar ciudades enteras ante un ataque nuclear de la principal potencia militar del globo.

No hace falta tener simpatía con la revolución cubana, ni con el Che, ni con Fidel Castro, ni con el peronismo. Es simplemente un ejemplo más en que el discurso tiene su correlato en la realidad.

Dicen que ya no son tiempos de liderazgos, algo discutible. Ese argumento nace de un determinismo falso en el que caen los falsos filósofos del sentir popular. El líder no es el padre del pueblo, ni hay una relación paternalista. Los que piensan eso le quitan toda racionalidad al pueblo, los que plantean que la relación líder-pueblo es puramente “sentimental” vacían de conciencia las luchas históricas. El líder es líder, porque el pueblo lo pone ahí y lo sostiene. Hay una demanda que genera las condiciones para que, de responderla, surja un líder.

Entonces, ¿cuál es el correlato del discurso oficial?

No hace falta repasar las contradicciones obscenas del kirchnerismo, de su militancia en los remates judiciales mientras los militares remataban militantes, ni su menemismo disfrazado de resistencia al neoliberalismo, o la oposición a las retenciones contra el golpista que lo llevó al poder.

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Cuando Luis D’Elía convoca al pueblo argentino a armarse en defensa de la democracia, todo argentino bien nacido, como dice el docente matancero, está obligado a traer un par de imágenes a la cabeza, debido a la historia de este país.

Primero uno imagina que la convocatoria la hace un combatiente de los setenta que sobrevivió al monte tucumano, y luego partió junto a Gorriarán Merlo a Nicaragua en plena revolución sandinista; o bien ingresó al país como un clandestino desde México en alguna célula montonera de la contraofensiva. Pero no, pese a que generacionalmente bien podría haber estado al menos cerca, Luís estaba en otra parte.

De todos modos se le puede dejar el beneficio de la redención y ahora es un militante convencido de la lucha armada. De mínima, cuando D’Elía convoca a defender la Plaza de Mayo, se espera que al mejor estilo Galimberti pidiendo piedras y algo más, se formen columnas de militantes dispuestos a dar la vida por una idea y un proyecto.

El correlato a la formación de las milicias populares son veinte personas con una gomera. No será sorpresivo entonces que en alguna coyuntura desfavorable al kirchnerismo, D’Elía se exilieen Venezuela o Brasil, donde será el comando estratégico de unas inexistentes fuerzas táctica.

En tal sentido, cuando los representantes del “campo” fueron a la Casa Rosada , la “JP” movió sus columnas para marcar a presión a la oligarquía golpista. Pero el correlato a esa convocatoria fueron tres o cuatro docenas de militantes de unos treinta años con el complejo de culpa de no haber participado en las transformaciones del ’73, entonces suponen que, como hay una apretada de la Sociedad Rural ,por carácter transitivo hay del otro lado un gobierno revolucionario.

Y ahí marcharon como a Ezeiza hace 35 años aquella juventud maravillosa. Pero a escala 1:16000, porque si la JP Kirhcnerista (como ya firman alucinando un movimiento de masas) junta poco más de 150 militantes para jugara la Play Station en un plasma de 42 pulgadas en carpas calefaccionadas, y creen que rememoran la gesta del M-26 en la Sierra Maestra , señoras y señores, o “argentinas y argentinos” como gusta CFK decir, estamos listos.

Pero si esto fuese la lectura de un grupo secundario y nada más, no habría otra cosa que cierta lectura afiebrada de quienes creen encabezar movimientos populares que no juntan ni para un partido de fútbol. No, la misma idea, la misma lectura errónea se hace cuando Néstor Kirchner pone como piedra angular de las conspiraciones a Cecilia Pando, que con un megáfono logró misivas secretar del Vaticano mediante correos del Opus Dei, financiamiento de la CIA , y un frente oligárquico conservador de la derecha financiera. No es que no existan esos elementos, lo grave es darle la entidad de cuadro golpista a un ser tan elemental y silvestre como Pando, salvo que la intención de Kirchner sea tratar a los milicos golpistas de pelotudos (hijos deputa puede ser, pero de pelotudos ni un pelo).

Y también sale Cristina con su revolución de género, que es “presidenta” y con esa actitud libera a las mujeres ante la opresión masculina, y se lanza a una cadena nacional tras otra para anunciar planes de salud que no se hicieron con el dinero que ya tenía. Convoca a plazas para defender luchas que no entabla, peleas por la distribución de la riqueza que no se distribuye (al menos como dice). Y el pueblo, que no reacciona con entusiasmo, es el correlato a ese famoso “relato” que los Kirchner construyen.

Ese relato en que las únicas personas que lucharon contra la Dictadura fueron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, sobre lo que algún día habrá que aclarar que en realidad, la Madres y Abuelas resistieron por la memoria, contra la Dictadura y los demás gobiernos, de los que lucharon contra la opresión y por un país más justo. Porque detrás de ese discurso se esconde la hipocresía de los que no resistieron a nadie ni a nada, no fueron pares de los que intentaron cambiar la realidad injusta de un país y cuando doblaron el codo de una escandalosa huida, buscan la redención comprando un pañuelo blanco, luego de haber sido parte de aquellos que no les habrían la puerta a la querida “memoria”.

El relato de la Cancillería era la austeridad de las comitivas presidenciales. Con esta premisa buscaba instalarla idea que el despilfarro se había terminado. Pero el correlato es que a las joyas y aviones usados para llevar amiguitos al Calafate por la hija presidencial, también nos traemos un tren bala, a la sazón, dispendo que nos pone en el siglo XXI, pero que como correlato tiene a medio país por debajo de la línea de la pobreza.

Y de los correlatos hubo una escena que primero pudo llamar la atención, luego dio pánico, pero en realidad generaba tristeza. Venía a la mente la imagen de Perón marcando el pulso de la vida política. Era la primera conferencia de prensa de Néstor Kirchner. No había Plaza de Mayo sino una sala apenas iluminada. No había masas populares vivando, sino veinte personas aplaudiendo tibiamente. Al supuesto gran discurso y aún más grande convocatoria, le respondió el correlato de la intrascendencia.

Como muchos han marcado, Cristina Kirchner citó mal a Marx cuando dijo que la historia se sucede como tragedia y luego como comedia, cunado en realidad el original dijo que se repite como farsa. Tal vez no se equivocó como dicen. Evidentemente la historia se repite como farsa, pero también, como se puede ver, como comedia: a La Cantata Montonera que grabó Huerque Mapu en el ‘73, y a la trova de la revolución cubana, D’Elíay “ La Cámpora ”recrean con Ignacio Copani y Bombita Rodríguez.

Pueden intentar hacer cuanto relato se les ocurra. Lo incontrastable es el correlato.

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