TECHINT y Nueva Costa del Plata: La Costa y la Plata

Por Jorge Trevin

Los gobiernos municipales de Avellaneda y Quilmes, en el sur del Gran Buenos Aires, tratan de presentar la urbanización de sus últimas áreas verdes como una mejora. En Avellaneda hasta se la expone como la única posibilidad para acceder a la Costa. Es difícil, sin embargo, entender cómo para acceder a algo habría que regalarlo o destruirlo. O explicar cómo es que quienes apoyados en las acciones y la complicidad del Estado nos prohibieron y nos prohíben ese acceso son ahora, para el mismo Estado, la solución necesaria.

Había una vez una Costa

Había una vez una Costa que satisfacía en gran medida las necesidades de recreación de una población creciente. Las playas y las quintas eran los grandes espacios verdes del sur del Gran Buenos Aires, y recibían a miles de pobladores de Avellaneda, Quilmes y otras localidades. En algún momento, alrededor de los años sesenta, se hizo evidente la necesidad de una planificación e infraestructura que nunca llegó.

Hacia fines de los setenta los militares de la Dictadura crearon el CEAMSE, asignándole poderes casi gubernamentales de manejo y administración de territorio. Los objetivos eran un delirio, básicamente una supuesta mejora ambiental a través del relleno con basura de terrenos bajos e inundables. Una metodología considerada obsoleta y dañina hasta en los mismos manuales sobre relleno sanitario, que ya en aquellos años proponían evitar esos ambientes naturales. Sobre el relleno y los desperdicios vendría la planificación y el uso de un “nuevo” territorio.

Las contradicciones técnicas o científicas, es sabido, nunca fueron impedimento para sumar socios cuando hay mucho dinero de por medio. Por lo mismo, probablemente, CEAMSE encontró por aquellos días a TECHINT, y se formó una pareja que habría de costarle mucho a mucha gente, y particularmente a la gente de Avellaneda y Quilmes.

Tierra a cambio de incumplimiento

CEAMSE y TECHINT firmaron el 11 de octubre de 1978 un contrato “para la recuperación, forestación y urbanización en la zona costera del Río de la Plata, incluyendo las tareas de forestación”. Al día siguiente el presidente de CEAMSE, Guillermo Laura, le decía a La Prensa, “Durante veinte años, que es el plazo de la contratación, le entregamos al contratista los residuos de la ciudad, y al cabo de ese tiempo, mil quinientas hectáreas de bosques deberán ser asignadas a Cinturón Ecológico para ser destinadas a recreación pública”.

En septiembre de 1998, en cumplimiento de ese contrato, TECHINT debía entregar a CEAMSE más de mil hectáreas forestadas e incorporadas en una compleja red de infraestructura vial, comunitaria y deportiva, con caminos con pavimentos flexibles asfálticos, iluminados, locales de guardabosques, un club náutico con todas sus instalaciones, dos cementerios parque de veinte hectáreas, y una larga lista de instalaciones deportivas, campo de golf, canchas de fútbol, rugby, tenis, básquet y otros deportes.

Alrededor de 1993, muy cerca de la fecha de entrega, y con tres cuartas partes del periodo contractual ya concluido, CEAMSE y TECHINT comenzaron una serie de modificaciones del contrato que permitieron la desviación total y el abandono de los objetivos originales. La excusa fue el inicio de la “expansión vertical”, un eufemismo para denominar a las montañas de basura de más de veinte metros de altura. Las modificaciones terminaron eliminando prácticamente todas las obligaciones del contratista que fueran más allá del simple enterramiento de basura.

La costosa infraestructura que debía entregar TECHINT en 1998 ya había sido en parte pagada con las tarifas de la basura, que comenzó a cobrar con el primer camión recibido en 1978. El contrato original fijaba que el contratista debía recibir “COMO TOTAL Y ÚNICA RETRIBUCIÓN las tarifas y el tercio de la tierra RECUPERADA en los montos, forma y plazos establecidos en la documentación contractual” (Cláusula primera del Contrato, ratificado en puntos 1.1.1 y 3.1.1 del Pliego de Bases y Condiciones que es parte del Contrato). Es inexplicable entonces cómo TECHINT terminó recibiendo la mayor parte de un área costera no rellenada del orden de las 300 hectáreas. Esto es doblemente insólito. Por un lado, porque el pago en tierras estaba relacionado en el Contrato original al cumplimiento de las obligaciones de construcción de infraestructura ya mencionados, obligaciones que le fueron lavadas. Y por otro lado, porque es claro en el Contrato que la “recuperación” sólo se preveía a través del relleno. Esto está claro en los puntos 1.7 y 1.7.1 del Pliego, en los cuales el concepto de “superficie a rellenar” se equipara inequívocamente con el concepto de “área dentro del cual el Contratista llevará a cabo su trabajo”, y vuelve a ratificarse en los puntos 3.3.1 y 3.3.2.

Como si esto fuera poco, una vez que se decidió eliminar las obligaciones contractuales mencionadas, reconocer como recuperadas tierras que no lo fueron, seguir adelante con el pago con tierras, e incluir en el mismo aquellas que no debían ser transferidas, los directores de CEAMSE entendieron, además, que a SYUSA, la compañía de TECHINT a cargo del relleno, le correspondería en pago MÁS DE UN TERCIO de las tierras “recuperadas”, en oposición a lo previsto en varios instrumentos legales, que incluyen el Contrato en varios puntos, el Acta de Constitución de CEAMSE, el Convenio del 6 de mayo de 1977, la Ley provincial 8.981, la Ordenanza de la Ciudad de Buenos Aires 33.691, y hasta un Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, el 3.457 de 1977. A tal fin, CEAMSE inventa en abril de 1993 el concepto de “hectárea recuperada equivalente”. El concepto es asombroso, como es también asombroso que se exprese como hectáreas computadas como “área f” (forestada). ES SABIDO QUE TECHINT NO FORESTÓ NINGUNA HECTÁREA. La “hectárea recuperada equivalente” surge de relacionar el tonelaje de basura dispuesto por hectárea en la nueva modalidad (montañas) con el tonelaje originalmente previsto, que era mucho menor.

Está claro que de haberse, por algún mecanismo, instrumento o negociación, “blanqueado” en lo pretendidamente formal tal abrupta redefinición del pago total correspondiente a SYUSA y TECHINT, esa tarea no pudo haberse realizado sino a costa de un perjuicio evidente a los intereses de la sociedad, el Estado y el mismo CEAMSE por parte de quienes fueron designados precisamente para defender y proteger dichos intereses.

¿Termina aquí la crónica de la administración nefasta de nuestros intereses y por la cual estamos hablando hoy del negocio inmobiliario de TECHINT en nuestra Costa? Lamentablemente no. El festival de beneficios para TECHINT que representaron los cambios contractuales resultó en la incapacidad de CEAMSE de disponer de una cantidad suficiente de tierra no rellenada, o sea, no destruida por TECHINT, para entregarle a TECHINT. Por un acuerdo del 23 de abril de 1993, sin embargo, las partes “solucionan” el problema acordando la entrega adicional de más de cien hectáreas rellenadas con residuos. Pero deciden “compensar” a TECHINT por el “sacrificio” entregando 1,2 hectáreas rellenadas con residuos por cada hectárea devengada. Asombroso. Primero se viola la obligación de entregar a TECHINT únicamente tierra rellenada (y otras obligaciones más). Y cuando luego se encuentra que no existe suficiente superficie de tierra no rellenada para entregar, no se tiene más remedio que entregar algo de tierra rellenada (la única que debió haberse entregado, si es que el pago hubiera sido procedente). Y se decide bonificar a TECHINT por este “sacrificio”.

Tierra a cambio de contaminación

Como hubiera sido fácilmente anticipable, la estrategia técnica y ambientalmente errónea del relleno de humedales con basura, más la relación simbiótica entre CEAMSE y TECHINT, más las condiciones de Dictadura existentes en los críticos primeros años, más el engendro institucional que conformaba y aún conforma la CEAMSE, que se asume ya sea como el propio Estado o como una sociedad regida por el derecho privado, según y cuándo le convenga, todo ello tenía que resultar irremediablemente en un desastre ambiental de proporciones gigantescas. Y eso es lo que efectivamente sucedió, en forma adicional al desmanejo económico y administrativo ya descrito.

No sería posible tratar la problemática de la catástrofe ambiental que dejan CEAMSE y TECHINT en Avellaneda y Quilmes sólo como parte de una nota dedicada a un negociado inmobiliario. Es demasiado extensa y compleja. Por lo tanto los siguientes son apenas unos párrafos que tratan de resumir los aspectos principales, sin hacerle justicia a la magnitud del desastre.

La cuestión de la contaminación se puede encuadrar también en el marco de los incumplimientos, si se tiene en cuenta que tanto el Contrato TECHINT-CEAMSE como todos los instrumentos legales que crearon la CEAMSE expresan un objetivo de mejora ambiental.

TECHINT rellenó con basura humedales y bajos inundables, áreas en las cuales la contaminación se transmite con la mayor facilidad, y vecinas a centros de alta población, factores críticos a evitar según cualquier texto básico sobre relleno sanitario. Luego de años de mentiras y ambigüedades, finalmente CEAMSE aceptó que las celdas de relleno jamás se impermeabilizaron, por lo cual contaminan a los acuíferos semi-confinados Pampeano y Puelche y las aguas superficiales de la región. El supuesto manto continuo de arcilla impermeable que luego se adujo que existía tampoco existe, y esto es claro hasta en un estudio de 1994 de Brown and Caldwell, una empresa que ha sido socia de TECHINT en varios proyectos. La falta de impermeabilización crea asimismo dificultades graves para cualquier intento serio de tratamiento de los líquidos de la basura, los lixiviados, que son cien veces más contaminantes que los líquidos cloacales. A su vez, la falta de solución al problema de los lixiviados que saturan las montañas de basura establece dentro de las montañas las condiciones anaeróbicas (falta de oxígeno) que favorecen la producción de gases orgánicos no metánicos. Entre estos hay varios cancerígenos reconocidos, como el benceno, que promueve el desarrollo de tipos específicos de leucemia. El semanario quilmeño “El Suburbano”, en una extensa nota sobre la situación en las Torres de Wilde y áreas aledañas, titulaba el 8 de mayo de 2001 “Preocupación vecinal por la cantidad de casos de leucemia en la zona”. La organización Madres de las Torres se formó precisamente como respuesta a ese problema.

La supuesta remediación que dice estar llevando a cabo la CEAMSE merece un párrafo o dos. Ni la planta trucha de tratamiento de lixiviados adyacente al Canal Santo Domingo, ni el negocio de la quema de gas metano para la venta de bonos de reducción de emisiones de carbono son programas de remediación. Tienen precisamente el efecto contrario, al hacerse pasar como tales y frenar el diagnóstico oficial del desastre y su remediación real. La planta de lixiviados sólo recoge algunos metros cúbicos de los líquidos que drenan en pozos y zanjas conectados a los cursos de agua que rodean el relleno, y que desbordan a los mismos con cualquier lluvia. Se los recoge con un camión atmosférico y manguera, se los “trata” como si fueran líquidos cloacales, por simple decantación, y sus barros resultantes se vuelcan, aunque Ud. no lo crea, nuevamente en el relleno. La presencia de fenoles, metales pesados y otros compuestos tóxicos es ignorada en este “proceso”. La gran mayoría de los lixiviados drena a las napas y los cursos de agua y satura las montañas de residuos.

La planta de quema de metano quema una muy pequeña parte de lo que fabrica el relleno, que es literalmente, ante la falta de remediación, una monumental fábrica de gases. Si se encarara seriamente la remediación de los lixiviados, se “secarían” las montañas, reduciendo las condiciones anaeróbicas, produciendo más dióxido de carbono, menos metano, y menos gases tóxicos y cancerígenos. Pero esto no sería tan bueno como negocio, ya que la inversión para la remediación real es superior, y habría que reelaborar el negocio de los bonos, que ahora con algunos caños y un mechero es tan fácil.

Nueva Costa del Plata, un error que se repite

El Proyecto Nueva Costa del Plata, que como proyecto elaborado ya veremos que no existe, es la versión 2008 del planeamiento desastroso de 1978, y que se presentaría paradójicamente como la corrección de aquel. Esto ya es por sí mismo asombroso. Que además el protagonista sea el mismo, TECHINT, sugiere que algo que va mucho más allá de la ignorancia y la tozudez de algunas autoridades podría estar fogoneando la propuesta.

El proyecto fue y es una sucesión de maquetas coloreadas por TECHINT que comenzó en los noventa y se prolongó hasta hoy, sin precisiones sobre las obras y actividades de desarrollo ni mucho menos sobre los impactos urbanos y ambientales. El cambio de “Costa del Plata” en abril de 2008 a “Nueva Costa del Plata” seis meses más tarde tuvo como objetivo el acomodar de alguna forma la maqueta al desconocimiento sobre el límite de la línea de ribera, desconocimiento que hasta hoy subsiste.

A raíz de la audiencia pública convocada en Avellaneda en noviembre, varios tratamos de informarnos sobre el proyecto en la Defensoría del Pueblo, donde se anunció que dicha información estaba disponible. Sin embargo, el documento presentado como un supuesto estudio ambiental, entregado por TECHINT al Defensor del Pueblo pocos días antes, el 29 de octubre, declaraba la imposibilidad de definir las demandas ambientales del proyecto, debido a los “muy escasos datos factuales del proyecto y ninguno de las actividades de desarrollo”. La evaluación de los costos ambientales del proyecto requiere información sobre indicadores de demanda, obras y procesos inducidos por estas, pero según el documento entregado por TECHINT “estos datos no están disponibles en la documentación del proyecto y de plan maestro que a la fecha se tiene”.

Sería muy largo enumerar las indefiniciones, ya que casi todo está indefinido. Como botón de muestra vaya, sin embargo, el aspecto del relleno necesario para llevar a cota 4,88 metros las más de 50 hectáreas netas de construcción y otras áreas de caminos y adyacencias. El material de relleno necesario se estima (no por parte del “proyecto”, que no estima nada) en 4 a 5 millones de metros cúbicos de tierra o de refulado del lecho del río. Ninguna de las dos opciones está definida, y en cualquiera de los casos involucran impactos ambientales y urbanos enormes, que requerirían su tratamiento como un proyecto en sí mismo, y una evaluación de impacto ambiental específica. La utilización de refulado conlleva además el riesgo de la incorporación de contaminantes. El uso de tierra o tosca significaría la entrada y salida de aproximadamente quinientos mil (500.000) camiones de ocho metros cúbicos al lugar, sobre lo cual no se han definido los accesos ni la infraestructura requerida ni el impacto o los barrios afectados.

En todo caso, y como lo expresaran en un comunicado de prensa reciente varias organizaciones de Avellaneda y Quilmes, cualquier urbanización de la selva marginal eliminará nuestros últimos espacios verdes, instalará una barrera artificial entre el río y la ciudad, agravará la problemática de las napas, aumentará la frecuencia e intensidad de inundaciones, afectará los servicios de cloacas, agua y luz que ya hace décadas carecen de desarrollo estructural apropiado, y de hecho restringirá, no facilitará, el acceso libre a la ribera. Estas son certezas que sobreviven aún en la ausencia de un proyecto definido.

La falta de precisiones elementales lleva a muchos a pensar que la obtención del cambio de zonificación es en realidad EL ÚNICO PROYECTO DE TECHINT. Otros factores también apuntan a esto, incluyendo declaraciones bastante claras de ejecutivos de TECHINT al respecto. Decía hace pocos días Ernesto Rona, de TECHINT, a un medio de Quilmes, “nosotros vendemos el lote, que está debidamente zonificado, y el comprador deberá construir en función de las restricciones y normativas que la Municipalidad definió”. Más claro agua (no de CEAMSE y TECHINT). En el mismo sentido van declaraciones de otros representantes de TECHINT, que hablan de un plazo de quince años para la construcción. Esto es técnicamente inexplicable, y contradictorio con la desesperación por “cerrar” la zonificación en el mismo momento en que tanto Avellaneda como Quilmes están supuestamente abocados a la elaboración de sendos planes estratégicos urbanos.

La “zonificación como proyecto” tendría una lógica de negocios aparentemente perfecta para TECHINT. El origen de la propiedad es más que oscuro, y con la zonificación actual como reserva de tierra vacante, no urbana, cualquier expropiación para hacer una reserva natural, el uso lógico de esa área, se facilitaría por el bajo costo. De hecho el pago en tierras de CEAMSE a TECHINT se hizo sobre la base de ese precio vil. El mero cambio de zonificación a categoría urbana es una lluvia de muchos millones de dólares sobre los activos de TECHINT. En un cálculo rápido de medio millón de dólares por hectárea rezonificada, el regalo a TECHINT es de unos cien millones de dólares. Un monto como para hacer mover intereses poderosos, y en realidad la única inversión que está a la vista, una inversión pública, no privada, que “internaliza” en TECHINT el valor social real de esa tierra. Un concepto a tener en cuenta en un proyecto que algunos presentan como “necesario” por la supuesta inversión privada aparejada.

Jorge Trevin es ingeniero forestal, experto en recursos naturales y secretario de la Asociación Civil Ambiente Sur, de Avellaneda.

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Los creadores del Proyecto Techint para la Ribera de Avellaneda y Quilmes explicaron que su idea es hacer una ciudad abierta a todo público, cuya construcción empieza este año. En dos años esperan que se pueda recorrer por los caminos. Analizan crear un Observatorio para administrar el funcionamiento de la nueva barriada.

Fabio de Marco, arquitecto del Proyecto Techint para la Ribera de Avellaneda y Quilmes, explicó al periódico regional de la zona sur del conourbano bonaerense “PERSPECTIVA SUR” que los desarrollos urbanos son emprendimientos a largo plazo. Está previsto que haya obras en el 2009, tanto por Techint, como por las administraciones municipales como provincial. Comenzaremos con las obras de infraestructura .Si hiciéramos un paralelo con la obra urbanística de Puerto Madero, a los dos años la gente ya veía una obra en la que podía participar y comienza a hacer uso de los espacios públicos , explicó el profesional con conocimiento de causa, ya que también fue el creador de Puerto Madero junto a Roberto Coverti. Se debe poner en condiciones el sitio, protecciones a la sudestada y mareas, hay que elevar la cota, hacer caminos, la infraestructura. Aparecen entonces los primeros edificios de obra, y rápidamente el público puede tener acceso a lugares semi-públicos, como un mirador, un bar, un restaurante. El lugar es muy agradable sólo para pasear. Hay algunos emprendimientos que, por ejemplo, están desforestados, y hasta que está en condiciones deben pasar 15 años, para que crezcan los árboles. En la Ribera no, se puede ir, recorrer, y aún así como está ya es un lugar muy atractivo .La empresa desarrolladora del proyecto construye la infraestructura, y genera el marco adecuado para que empresas privadas puedan invertir , en viviendas, en shoppings, restaurantes, lugares de recreación y esparcimiento. Por su parte, Ernesto Rona de Techint, explicó que nosotros vendemos el lote, el cual está debidamente zonificado, de manera que el comprador deberá construir en función de las restricciones y normativas que la Municipalidad definió para ese lugar. Si ahí no puede construir más de ocho pisos, deberá saberlo cuando lo compra, y ceñirse a esas reglas municipales. Sobre la autopista en Bernal, está prevista la construcción en seis hectáreas de varias torres (180 mil metros cuadrados de construcción), y un área de usos empresariales, sea un hotel u oficinas, centro comercial, o centro de exposiciones o de convenciones. Este conglomerado está previsto en las primeras etapas, y también será el área puesta a la venta.

UNA CIUDAD ABIERTA

De Marco explicó que nuestra visión conceptual de una ciudad, es en principio abierta. Pensamos en una ciudad abierta, en condiciones naturales y normales como cualquier otro barrio de la ciudad. Pero la envergadura del emprendimiento, tiene valores que podría pensar alguno que es privado, pero no es así; no lo pensamos así, sino en una ciudad abierta, en la que de las 230 hectáreas sólo serán urbanizado el 30 por ciento, en parcelas. El resto son parques, son áreas ambientales, toda la selva marginal que tiene un valor ambiental muy particular, las cavas que la naturaleza las fue dotando de una flora y una fauna muy rica.

LO PUBLICO Y LO PRIVADO

No cabe duda que un emprendimiento como éste, necesita de la relación entre lo público y lo privado que se ve claramente en Puerto Madero, donde está lo público y lo privado trabajando en forma mancomunada, expresó De Marco al intentar explicar cómo se administrará esta área nueva de la ciudad. Es una nueva postura de ciudad en la Argentina no tiene muchos antecedentes. Tenemos un ejemplo que hemos desarrollado junto con Roberto Converti en 600 hectáreas de Neuquén, el Puerto de Santa Fe, ahora en Río Grande, Tierra del Fuego, desarrollos todos en los que lo público y lo privado van juntos. Las tierras se podrán transferir con dominio real, y cada uno podrá hacer lo que le parezca adecuado, en el marco de una norma urbano-ambiental que va a proteger tanto las condiciones urbanas como el medio ambiente.

LOS SERVICIOS

El pago de tasas por servicios serán los mismos que en cualquier otro lugar del tejido urbano de la ciudad, pero también pretendemos que el control de los espacios públicos, y sobre todo los espacios ambientales, tengan un control más exhaustivo y una excelencia en el control y seguimiento, dijo el arquitecto. Rona añadió: Esto se tendría que financiar con alguna tasa diferenciada o algo así. No está definido aún el tema, y aún se debería definir si es una tasa municipal o provincial, porque hay que ver si participa la provincia o los municipios. ¿Cómo cuidar la vegetación natural, que es una franja que va de los casi cien metros en Avellaneda, a 350 metros en alguna zona de Quilmes? Tenemos que encontrar un esquema de funcionamiento, un plan de manejo del área verde, que nos permita cuidar esta zona. Y todo esto habrá que pagarlo, sostenerlo, El lugar tiene que estar limpio, cuidado, explicó Rona. De Marco continuó: Hay áreas que se ceden al uso público al Municipio, para que haga el control de las mismas. Pretendemos que en ese control del seguimiento ambiental haya participación, tanto del desarrollador (Techint) como del Municipio. Podría ser un consorcio, o un Observatorio, todavía no está definido. Preferimos un Observatorio Urbano Ambiental, ya hay ejemplos en el mundo de estos instrumentos de gestión urbana-ambiental. Ya pusimos uno en funcionamiento en el río Limay-Neuquén, en su confluencia, y funciona muy bien como una herramienta que controla el proceso de desarrollo de la relación de lo privado y lo público.

Fuente: Perspectiva

Sur

SE FUE RENINSON, VIENE TECHINT

El secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Quilmes, Brian Reninson; renunció a su cargo.

Los motivos: Su negativa a firmar el expediente que otorgará al corrupto grupo Techint la posibilidad de dejarnos sin costa a los quilmeños, que la semana próxima de votará en el Concejo Deliberante merced al acuerdo entre el “anibalismo” y el intendente Gutiérrez (como anunciamos hace casi un mes).

Reninson no quería firmar esto. Sus amigos de la profesión en su gran mayoría, militan en los grupos ambientalistas que se oponen. Lástima que jamás vertiera una opinión pública sobre el tema, lo que nos deja la sensación que en realidad, privilegió las cenas de los fines de semana y las amistades de su esposa al bien común de la ciudadanía.

En su casi año y medio como secretario de Obras Pública no pudo inaugurar una sola obra que hubiese gestionado. Tampoco lo hará quien lo suceda porque no dejó una prevista. Es todo un record, como lo son la cantidad de baches que tiene la ciudad y no se encargó de arreglar.

Eso si, nos dejó el cableado del inútil tranvía que hizo circular algunos fines de semana por las calles de Quilmes para que los hijos de sus ahora ex compañeros de gabinete se distrajeran.

Un “capricho” como confesó ante FM Sur en un reportaje. Lástima que no lo pagó de su bolsillo y fuimos los quilmeños los que solventamos su aventura.

Un colega y amigo dice que Reninson es un “buenudo”, o que traducido significa que es una mezcla de bueno y boludo.

Para otra distinguida colega es simplemente bueno.

La pregunta es ¿Se puede ser bueno en el medio de la delincuencia?

Y la siguiente es ¿Cuando uno convive con los delincuentes y se calla la boca, no termina siendo cómplice de los delincuentes?

Hace un mes atrás Brian Reninson también presentó su renuncia. Lo hizo ante el ultraoficialista PERSPECTIVA SUR y dejó trascender que en su área había hechos de corrupción, que extendió hacia la secretaría de Hacienda y la secretaría de Medio Ambiente.

¿Por qué no los denunció en lugar de hacerlos trascender? ¿Porqué no hizo un sumario administrativo si era cierto que las máquinas alquiladas a SERVI-VIAL eran un negociado? (como nosotros lo denunciáramos).

Reninson llegó al cargo por su amistad con el intendente Gutiérrez ¿Si era amigo, nunca sospechó de la casa de Mar de las Pampas, de la suntuosidad de vida del jefe comunal? Tal vez no fuera tan amigo, podríamos creer.

Su corta militancia política se desarrolló en el Partido Intransigente entre 1983 y 1985. Era un joven arquitecto que no aportaba mucho, que no salía a pegar carteles ni a pintar paredes pero que le hubiese encantado que le consiguieran un trabajo en la Municipalidad.

Vinculado a la “sociedad” quilmeña, desarrollando su profesión en la construcción de elegantes duplex y viviendas caras; el arquitecto debe haber escuchado (con razón) el pensamiento de sus clientes y conocidos sobre el gobierno municipal. Hizo bien, optó por seguir ganándose la vida decentemente, compartir los fin de semana con colegas y amigos a continuar nadando en el mar de los corruptos que con suerte llegan al 2011.

Su paso por la función pública fue tan intrascendente que sólo lo va a extrañar el motorman del tranvía si es que vuelve a funcionar.

En su lugar viene Techint y lo peor de la política….a los que no se los combate con “buenudos” y mucho menos con pelotudos.

Quilmes Ahora

Quilmes: Las especulaciones de la ida de Reninson, Techint, Rhodia

Se especula que habrá un parte oficial en pocas horas. Si bien se ‘agotaron las instancias de diálogo para convencerlo’, como dejaron trascender fuentes del Ejecutivo quilmeño, hay por estas horas variadísimas lecturas del portazo de Brian Reninson, hasta hoy Secretario de Obras Públicas de la Municipalidad.

Su primera renuncia fue inmediatamente rechazada por el propio intendente, Francisco Gutiérrez, quien convenció a su arquitecto amigo de seguir en la función pública. Así, Reninson siguió hasta hoy.

Ahora también existió un ‘operativo persuasión’ realizado por el propio jefe comunal, pero la idea del Secretario saliente estaba más enquistada. No hubo caso, a pesar de una larga charla.

Este medio supo que la mayoría de los funcionarios que llegaron de su mano, subsecretarios, directores y demás, quieren aferrarse a sus puestos. Tiemblan por el hecho de su renuncia, pero ‘tenemos que vivir’, dijo uno hoy a la tarde. Varios de ellos jamás podrán tener el sueldo que hoy poseen en una circunstancia similar.

QUIEN GANA

Una lectura veloz con la ida de Brian Reninson como título principal, obliga a un primer análisis sobre quien ganó y quien perdió.

– Avanza un paso el controvertido proyecto Techint, del que Reninson tenía feroces contrapuntos. En off, allegados de él en la Secretaría que estaba a su cargo coincidieron en casi todos los términos con el informe ambiental de la Universidad Nacional de La Plata.

– Adelanta varios casilleros también el tema Rhodia, conflictivo desde el punto vecinal, el ex Secretario había acordado con los empresarios una cesión por parte de Plaza Verde SA de una importante porción de espació público. Días después, desde Medio Ambiente salieron con una encuesta vecinal de opción cerrada: ‘¿Qué prefiere un basural o un barrio cerrado?’. Reninson había puesto el grito en el cielo cuando se enteró de este loco ‘multiple choice’.

– Gana también la flamante y anónima Unión de Constructores de quilmes, que creían que era Reninson quien les ponía ‘palos en la rueda’ a sus ambiciones de edificar desmedidamente.

– Se ven fortalecidos, fundamentalmente los funcionarios, Claudio Olivares (Medio Ambiente); Alejandro Tozzola (Hacienda); y Walter Di Giuseppe (Legal y Técnica), con quienes el arquitecto venía teniendo fuertes cortocircuitos. También su ‘enemistad manifiesta’ era pública con el funcionario Rubén ‘Chiquito’ Duarte, donde en varios baños de la Municipalidad está, de manera maliciosa, escrito su nombre.

– Ganan los más cercanos a Gutiérrez, aquellos que llegaron por su militancia, historia sindical o afinidad política. ‘Brian era visto como un sapo de otro pozo’, venían diciendo casi desde el arranque de gestión. Reninson y el Intendente ‘son amigos’ desde hace años, pero no hablaban de política. Su relación pasaba por otro lado.

QUIEN PIERDE

– El primero en ser derrotado es el propio Reninson. Un arquitecto que viene de la función privada, conocido, respetado en los ámbitos locales, que quiso poner toda su experiencia en la gestión pública. No pudo ser.

– Por ‘efecto simpatía’, pierden aquellos que buscan llegar a gestionar, no llegando desde la política, sino desde la gestión privada. No es un buen ejemplo para aquellos que están afuera y tienen ideas, proyectos, y ganas de participar. El temor a la fagocitación o a quedar relegado, puede ser posible. Seguramente y con el correr de los días sabremos quien son los otros que perdieron con este renunciamiento.

NOMBRES

Por estas horas suenan varios apellidos para sucederlo. Algunos, actuales Secretarios de otras áreas de la Comuna. Ninguno de ellos, a no ser que Gutiérrez tenga un ‘as en la manga’, conocedores de la siempre difícil temática de Obras Públicas o profesional en el tema ingeniería o arquitectura.

Habrá que esperar cual será la salida.

Y si también habrá algún parte oficial de la Direccion de Prensa…

Adrián Di Nucci – El Suburbano

La batalla de los halcones y las palomas

Brian Reninson pegó el portazo. Abandonó una gestión que pierde con su salida, mucho más que un secretario de Obras Públicas. Pierde un símbolo de la “antirosca.” Francisco Gutierrez, como en el juego de la Oca, retrocedió muchos casilleros. Dejó que la banda de los halcones, le ganara la partida a un secretario que no pasará a la historia por ser el mejor, pero probablemente si por ser el más honesto en un espacio donde las tentaciones son demasiadas. Gutierrez perdió otro girón de su discurso con la salida de Reninson, pero lo más grave sin dudas, es el mensaje que los quilmeños recibimos con su salida. Quedan pocas esperanzas. Los Halcones se comen a las palomas, como pasa en la naturaleza, donde la ley del más sangriento gana siempre las partidas.

Se fue un funcionario que llegó a uno de los cargos históricamente deseados por lo que significa en términos de negocios. Está claro que no los hizo y que incluso, hasta advirtió, en su antipolitica brutalidad que “Nación paga los asfaltos cuarenta por ciento más que Quilmes.” En buen romance: De Vido, es chorro.

Supo encender las iras de los constructores y de los ambientalistas en igual medida. Buena señal, esa que parecía un problema.

Off de record, a todos nos llegó la frase que espetó “antes de firmar lo de Techint, renuncio,” o ‘El Plan Federal de Viviendas es un desastre.’

Reninson se pagaba el teléfono, usaba su auto y atendía los requerimientos periodísticos de todo el mundo, sin hacer distinciones, en una gestión donde todo el mundo pasea sus doncellas en las camionetas de la comuna y al teléfono, se los pagamos entre todos. Respetó como funcionario la obligación de dar información, aunque la que daba no fuera la más cómoda. Muchos discursos se concentraron en afirmar que “es un boludo” o que “no entiende de política.”

Probablemente, si Gutierrez tuviera más boludos y no tantos vivos y algunos que no aprendieran tan pronto los mecanismos de la rosca, a los quilmeños nos iría mejor, y él estaría más lejos de hacer un papelón en octubre. Pero está claro que el jefe comunal comulga más con los personajes más oscuros del gabinete, que con los que llegaron, efectiva y hasta románticamente, a “colaborar para cambiar las cosas.”

El 80% del gabinete de secretarios de Gutierrez apesta. Eso hace que apeste el propio Gutierrez. La explicación pública que dio de la salida de Reninson también apesta. Apesta mentira. El equipo de los Halcones que representan Olivares, Tozzola, Di Giuseppe, Oviedo, Robledo y algunas segundas líneas que no ameritan gastar caracteres, avanza, recordándonos que efectivamente, siempre se puede estar peor.

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