«No le tengo miedo a Clarín…ni a Magneto…ni al monopolio” vociferaba sacado Néstor cuando un periodista le preguntó por su inexplicable fortuna personal y si pensaba devolver o donar (que no es lo mismo) la pensión de 27 mil pesos que cobra como ex presidente: “¿a vos quien te manda?” repreguntó Néstor haciéndole gambeta larga al interrogante sobre el insólito crecimiento de su patrimonio.
Para Kirchner el mensaje precede y define a la realidad y no al revés. Los medios de comunicación sólo existen para él como empresas que trafican información y por lo tanto sus productos son negociables. Es una visión parcial de la comunicación que se define como un proceso cerrado en el que un sujeto activo (emisor) comunica información a un sujeto pasivo (receptor) con el propósito de dictar o bien modificar su comportamiento.
De tal forma se soslaya la dimensión dialéctica del proceso de comunicación y su naturaleza orquestal, en la cual desde ya que interactúan los monopolios, como por ejemplo aquellos mismos monopolios que el propio Néstor fortaleciera y consolidara durante su presidencia. Dicen que quiso «pertenecer» y dicen que le dijeron que no.
Pareciera ser en realidad que cuando dice que no tiene miedo es porque está muy asustado y por eso mismo es impredecible, cual patrón de estancia despreciado por otros patrones. De tal forma es un hombre asustadizo que está permanentemente a la defensiva. Sucede sencillamente que ya no está como Presidente del Instituto Provincial de Previsión Social como desde 1983 a 1987, ni como Intendente de Río Gallegos desde 1987 y 1991, ni como Gobernador desde 1991 y 2002, sucede que hoy está a cargo del Poder Ejecutivo Nacional, de parte importante del Poder Legislativo y con teléfonos que todavía funcionan con el Poder Judicial. Y la retaguardia es una cornisa cada vez más estrecha en cuyos límites se precipita un abismo inconmensurable.
Lo complicado en realidad es que los enemigos que supo conquistar en esta nueva fase de su extravagante existencia política son gigantes que no tiene los pies de barro, mas bien manejan armas tan o más poderosas y temibles como las que maneja Néstor.
En este marco la discusión sobre le Ley de Servicios Audiovisuales pierde claridad y se enmarca en una disputa entre patrones, que desde ya cuentan con abundante retórica para fundamentar sus posiciones tan aparentemente irreconciliables. Y hay que hilar muy fino para posicionarse en el debate sin quedar atado a los intereses de uno y otro lado.
Toda acción que ponga frenos a los monopolios y mejore la ley de Radiodifusión dictada por el Proceso y profundizada por Alfonsín, Menem, De la Rua-Alvarez, Duhalde y Kirchner no solo es ponderable sino que hay que propiciarla.
Lo que no significa desconocer que a Néstor y Cristina no les interesa ni la libertad de expresión, ni el equilibrio antimonopólico, ni que la gente opine, ni que los medios informen. Jamás les interesó. Las verdaderas intenciones del proyecto surgen de la endiablada cruzada a matar o morir que están librando contra el grupo Clarín.
Es que durante muchos años cohabitaron bajo estrictas condiciones de conveniencia mutua, hasta que al Grupo comenzó con sus primera infidelidades. Aquellas imágenes indiscretas transmitiendo en simultáneo las trifulcas con la Mesa de Enlace fueron intolerables para Néstor. Había pagado con creces la discreción de la prensa, ¡cómo podían hacerle esto justo a él! ¡a otro patrón! ¡que se había ofrecido para pertenecer con lealtad y probidad! Recordemos a Delía en pleno conflicto con la mesa de enlace exclamando en TN frente a los inefables Bonelli y Silvestre «¡¿Clarín qué más querés?! Inconfundiblemente hablaba Kirchner.
Hoy un juramento, mañana una extorsión.
No es secreto para nadie cuál es el derrotero del «grupo». Desde siempre, en todo comienzo de una nueva gestión de gobierno -oligárquico-militar o democrático- ha sabido derrochar un inteligente oficialismo. Es decir; ha sabido acompañar y fomentar el consentimiento social hegemónico de cada gestión de gobierno por lo menos en los últimos 30 años mientras engordaba su poder monopólico a expensas del patrimonio público, pero también ha sabido acompañar e interpretar los inevitables descontentos y reacciones populares posteriores, marcándole el paso a la nueva formación política emergente. La sofisticada burocracia que supo organizar en los últimos 15 años de expansión creyó que así transcurrirían los tiempos indefinidamente. Los gobiernos pasan, pero el «grupo» queda más fortalecido, fue una de sus consignas de cabecera. Lo que nadie esperó es que el comienzo del fin se diera en una confrontación cuerpo a cuerpo con un gobierno en retirada, más bien todos esperaban exactamente lo contrario.
Y ahora, envuelto en la refriega cuerpo a cuerpo que le propone el gobierno, pretende recuperar la información perdida. Ciegamente, sin criterio ni memoria. En la provincia “todo es de ellos….” Se sorprendió recientemente desde Santa Cruz un enviado de Clarín. Al día siguiente los medios del eje oficialista publicaron que el diario debía 130 millones de pesos a la AFIP.
Ninguna de estas dos conductas surgieron de la noche a la mañana. En realidad Kirchner y Clarín se están tirando con el pasado por la cabeza y todo parece indicar que ambos bandos están perdiendo sus cabales. El extravío editorialista del «grupo» por momentos es grotesco, tanto o más que el puesto de manifiesto por Néstor al mandar a una tropa de inspectores de AFIP (más agentes de la SIDE) a las empresas del «grupo».
Sobre este último episodio, más que escrudiñar en las razones de la embestida, el tema en todo caso a analizar es porque una vez decidida se ordena repentinamente un repliegue desordenado y vergonzoso. Al simple efecto especulativo podríamos ensayar dos respuestas. En un caso; que este es un gobierno mucho más débil que la mímica de poder que ostenta cotidianamente; o bien que estamos ante la primer revelación de una división profunda interna en sus comandos de conducción sobre las formas y los contenidos de la contienda. Aunque también una tercera respuesta puede pensarse a partir de la combinación de ambas hipótesis.
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