Dicen que llueve

Por: Marco Antonio

Durante el conflicto con “el campo” por la resolución 125, el kirchnerismo buscó instalar la sensación de un golpe de Estado en marcha, y lanzó a los exégetas “progres” a marcar la cancha: o se estaba a favor de un gobierno popular o de los gorilas agrarios destituyentes.

Hoy bien podría plantearse, y plantearles a los medios y periodistas cómplices, como a aquellos “militantes” de la función pública, de qué lado están: o se está junto al pueblo, o con el saqueo de la Dictadura que se paga de buena voluntad.

El 2 de septiembre, el Día de la Industria , es un notable ejemplo de cómo un relato, falso, se transforma en motivo de celebración. En realidad la fecha no tiene nada de Industrial ni productivo, sino que se rememora el auténtico ADN de la “burguesía nacional”: en ese día de 1587 zarpaba del Riachuelo de Buenos Aires un contrabando de plata de Potosí declarada como harina de Santiago del Estero.

La presidente Cristina Kirchner hizo honor a la farsa con otro relato falaz, que vino fogoneando desde hace meses: pagó una deuda ilegítima (una vez más, y van…) contraída con el Club de París.

Para intentar recuperar la iniciativa, tras el voto “no positivo” de Julio Cobos, el matrimonio Kirchner decidió dilapidar el 14% de las reservas del país, en su guarida del Calafate. Pese a los cruces con el Banco Central de España que calificó como país de alto riesgo a la Argentina para los inversores, el Kirchnerato sintió el golpe, que vino acompañado de un tirón de orejas de Thomas Shannon para que el país “normalice” su relación con los organismos extranjeros.

El nuevo capítulo del cuento llamado “El Relato”, es que con el pago de los 6706 millones de dólares, Argentina avanza en su independencia económica. Cristina Kirchner llegó a decir durante el anuncio, que la deuda con el Club de París  es “una de las más genuinas”, una sentencia que ya desenmascara el sadismo del Kirchnerato.

De por sí, si la deuda con ese consorcio financiero es una de las más ilegítimas, admite que la deuda pagada con el FMI no era tan legítima. De hecho, cuando Néstor Kirchner, presidente consorte, ordenó usar el 35% de las reservas nacionales para cancelar 28.000 millones de dólares, pesaba una condena del juez federal Jorge Ballestero, por la ilegitimidad de esa deuda en la reconocida Causa Olmos, que sentenció como “ilegal, inmoral, ilegítimo y fraudulento” el endeudamiento extranjero.

En otro acto de rebeldía revolucionaria, el Kirchnerato le pagó otros 8.000 millones de dólares al BID y al Banco Mundial. En paralelo, Argentina se endeuda con Venezuela, pero con un latinoamericanísimo 15% de interés, contra el 4.1% que costaba la “deuda” que CFK ordenó pagar.

De por sí el Club de París fue una creación hecha a la medida de la Argentina. En 1956 se constituyó con capitales de Austria, Alemania, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Israel, Italia, Japón, Reino Unido, Suecia, Suiza y España, para financiar a la Revolución Libertadora que había desalojado a Juan Domingo Perón, con un bombardeo previo sobre Buenos Aires. De ese precedente ensangrentado por trescientas muertes y la persecución política nace el vínculo, y salvo unos mil millones, el resto de lo que CFK ordena pagar por decreto fue contraída por la Dictadura 1976-1983.

La vociferación de “progresista”, “popular” y el improbable pasado en el peronismo combativo que pretenden exhibir de la boca de comunicadores funcionales, junto con banditas militantes salidas de los pasillos ministeriales se colgaron de la causa de los derechos humanos para justificar cuanta bestialidad se comete.

Toda oposición al Kirchnerato es ipso facto, desestabilizador, destituyente, golpista, neoliberal de los ’90, y por supuesto, “contra la política de DDHH llevada adelante por este gobierno”. Entonces, las condenas judiciales a los brazos ejecutores (Etchecolatz, Bussi, Menéndez, etc…) van acompañadas de la convalidación del accionar de los autores intelectuales y sostén material de las 30.000 desapariciones, enajenación nacional, condena a muerte por hambre, desindustrialización y saqueo.

Jorge Rafael Videla no hubiese existido sin Martínez de Hoz, que no era otra cosa que el gerente del capital transnacional del FMI, el BID, el BM y el Club de París, junto al empresariado extranjero y el capital especulador, al que la que el Kirchnerato le paga puntualmente como ningún otro gobierno de la historia argentina.

Pagar la deuda es PRO: el primer dirigente no oficialista que salió a apoyar el pago fue Francisco De Narvaéz. Cuando la presidente CFK anunció el pago al Club de París, no se volcaron las masas a Plaza de Mayo para celebrar la nueva medida redistributiva. CFK recibió el aplauso del puñado de empresarios, algo que deberían tener bien en cuenta Verbitsky, Aliverti, Feinmann y los “relatores progres”. No fue la prensa “de izquierda” la que salió a celebrarle el chiste a CFK, sino que el coro feliz con la rebeldía del Kirchnerato fueron el Financial Times, Wall Street Journal, New York Times y El País de España, del Grupo Prisa, con quien Néstor Kirchner tuvo un cruce en su causa redistributiva contra “el campo”.

El relato del buen pagador se intenta imponer en un contexto por demás dudoso. El gobierno todavía no logra superar el trago “no positivo” de Cobos, con el halito a renuncia vicepresidencial. El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, intenta ocultar ante el Congreso la estatización de mil millones de dólares del Grupo Marsans con la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, y fundamentalmente el narcogate, con sicarios mexicanos incluidos, y los aportes a la campaña presidencial de CFK de productores de drogas, y que curiosamente todavía no salió a ser aclarado por Héctor Capaccioli, titular de la Superintendencia de Servicios Salud de la Nación , quien habría tenido relación con las colaboraciones de uno de los asesinados en General Rodríguez. Y eso que ya nadie pregunta por Julio López.

La ministro de Salud Graciela Ocaña llegó a justificar el crecimiento de la mortandad infantil por tercer semestre consecutivo, tirando las culpas a que “el campo” se negó a pagar mil millones de dólares más en concepto de retenciones, cuando sobran testigos que el llanto oficial por la resolución 125 era la dificultad para el pago de deuda externa. Ergo, sin las retenciones, no hay hospitales nuevos. En paralelo, el gobierno emitió deuda al 14.5% comprada por Venezuela, que financiará con esos intereses su proceso de nacionalización, su plan educativo y de salud. La deuda con el Club de París tenía una tasa interanual del 4,5%. Jamás el Kirchnerato consideró tocar las reservas, ahorro de todos los argentinos, para paliar la crisis alimentaria en Santiago del Estero, Chaco, Salta, Tucumán, Jujuy y el conurbano bonaerense.

La deserción escolar en la provincia de Buenos Aires llega al 40% del polimodal, pero el fondo para educación se fundamenta en el presupuesto ejecutivo que se subvalúa para disponer de más fondos para el pago de deuda externa y el manejo discrecional de reasignaciones, esto es, el año que viene, con un crecimiento del 8% y un dólar a 3 pesos, el gobierno calcula el presupuesto en base a un crecimiento del PBI del 4% y un dólar a 25 centavos más caro. En 2009 la Argentina girará otros 20.000 millones de dólares por deuda externa.

Supuestamente, el pago al Club de París destrabará la solución a los problemas nacionales que arribarán a más de doscientos kilómetros por hora con el tren bala, más propiamente dicho de alta velocidad. El 40% de la población laboralmente activa trabaja en negro, pero el tren Buenos Aires-Rosario-Córdoba generará empleo calificado en Francia mientras que en Argentina sólo se ocuparán a picapedreros para el tendido de los rieles.

Los índices reales de la pobreza siguen creciendo al mismo vértigo con que el autismo oficial borra la inflación y el encarecimiento descomunal de la canasta básica familiar, privilegiando la relación con los organismos internacionales de crédito, casi el 40% de los argentinos vive en la pobreza (34% admite el Indec), y el 20% de los menores de cinco años tienen graves problemas de nutrición, la desnutrición aguda en el NOA afecta al 6% de los menores de 14 años, mientras que en conurbano cerca del 9% de los niños entre 5 y 13 años tienen que trabajar para aportar un ingreso a la casa.

Dicen que llueve. Pero nos están meando.

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