“Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.“ (Rodolfo Walsh)

Como militantes del campo popular, trabajadores y ciudadanos nos proponemos compartir algunas reflexiones al conjunto de los compañeros y organizaciones así como al pueblo en general a propósito de la fecha, pero sin perder de vista su relación con la actualidad y aún más, con el futuro común. Porque estamos convencidos que en la reflexión, la discusión amplia y sincera se hallan las respuestas, las acciones y el rumbo a seguir.

El golpe genocida oligárquico-militar que tomó el poder el 24 de marzo de 1976, vino a clausurar una etapa histórica en la discusión política sobre el modelo de nación, qué más allá de avances y retrocesos, aún mantenía en pugna dos proyectos de país bien diferenciados, en el marco de una sociedad más o menos integrada y con movilidad social ascendente. La dictadura buscó por un lado romper definitivamente con el paradigma de justicia social, independencia económica y soberanía política inaugurado en la década del 40′, cuyo desmantelamiento progresivo comenzó el 16 de septiembre de 1955 y continuó (más allá de algunos breves momentos de excepción), hasta ser reemplazado por un sistema de decisiones ínfimo y una estructura productiva neocolonial y super-concentrada al servicio de una minoría social, en detrimento de la calidad de vida de enormes porcentajes de la población.

Hoy en día, a diferencia de otras décadas, existe un consenso generalizado respecto al tenor nefasto, no sólo de los crímenes genocidas cometidos durante la dictadura, sino de los efectos sociales y políticos catastróficos que tuvo la política económica y social desplegada durante esos años. Se puede computar como un fruto de la lucha popular, el hecho de que hoy se mencione como factor necesario la complicidad e involucramiento activo y fundamental de una enorme porción del empresariado industrial/financiero, sectores de la iglesia y  la sociedad civil, así como de la embajada norteamericana, en la implementación del plan de gobierno ejecutado por las fuerzas represivas. La acción represiva de la dictadura buscó disciplinar salvajemente a los sectores populares dispuestos a dar pelea contra ese proyecto, empezando por el vigoroso y organizado movimiento obrero argentino, así como con todo vestigio de organización y resistencia popular, tales como las organizaciones armadas, pero también civiles y políticas de todo tipo. El objetivo principal confeso, consistió en socavar la fortaleza de la clase trabajadora tanto de sus organizaciones como de su calidad de vida con el fin de implementar un modelo económico y social que significó el achicamiento de la nación para el beneplácito y beneficio exclusivo de una minoría propietaria concentrada y transnacionalizada, configurando un mapa social que incluía como consecuencia del desmantelamiento del aparato productivo, el mega endeudamiento externo fraudulento y el ajuste brutal.

Un porcentaje enorme de población absolutamente borrada de toda planificación estatal quedó al margen del sistema formal de producción, transporte, vivienda, salud y educación. Concebida como una verdadera población excedente que subsiste y crece en porcentajes aún en nuestros días, a la que el estado responde con una batería de recursos que impiden el estallido social, pero que jamás modifican la situación de fondo. Sin duda una de las más cruciales herencias del modelo de país inaugurado el 24 de marzo de 1976, además de las mencionadas anteriormente, consistió en la consolidación durante el período democrático de una corporación política profesional, que independientemente del partido gobernante o el sesgo ideológico de su discurso se ha dedicado a lo largo de estas cuatro décadas a consolidar el rumbo económico y su correspondiente fisonomía social, con diferentes matices y gradualidades, pero sin modificar de fondo la estructura heredada. Seguimos viviendo en un país brutalmente desigual con niveles insostenibles de trabajo precario y no registrado, enormes bolsones de miseria estructural, un aparato productivo transnacionalizado y concentrado, una deuda externa enorme y los recursos estratégicos para el desarrollo nacional al servicio de multinacionales al costo de nuestra riqueza y la salud de nuestro pueblo.

El significado político de esta fecha se ha ido modificando con el correr de las décadas, al calor de las distintas coyunturas históricas. Siempre se ha planteado como una fecha fundamentalmente de lucha y la movilización ha sido un instrumento para ella, nunca un fin en sí mismo. En los 80’s fue La aparición con vida, juicio y castigo a los responsables, luego por la derogación de las leyes de impunidad (punto final y obediencia debida) del alfonsinismo que se prolongó hasta los 90’s donde también se entroncó con los escraches y las diversas luchas sociales que se suscitaban al modelo menemista de entrega y saqueo. A partir del 2003, luego de los estallidos de diciembre de 2001, la política de estado adoptó un rumbo distinto. A partir de la derogación de las leyes de impunidad y el inicio de los juicios a los genocidas, comenzó una nueva etapa en la significación política de esta fecha. Estamos convencidos que esa fue una conquista del campo popular y la lucha encabezada por numerosas organizaciones políticas, de DDHH, sindicales y culturales durante casi 3 décadas. Pero no podemos dejar de recordarles a aquellos que pretenden monopolizar y adjudicarse todo mérito en esta materia, que Julio López desapareció en el 2006, ni dejar de señalar la política de cooptación, fragmentación y copamiento de las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos por parte del kirchnerismo, lo que llevó a que durante varios años, tengamos que asistir para esta fecha a marchas paralelas, a provocaciones y enfrentamientos que solo sirven para enturbiar  y dividir al campo popular. No nos olvidamos de la sanción de la ley antiterrorista y menos aun que fue desde las más altas esferas del kirchnerismo que se impulsó y defendió la designación como jefe del ejército de Milani, imputado y hoy procesado en causas por delitos de lesa humanidad, además de ser especialista en hacer inteligencia sobre militantes y organizaciones populares. Tampoco nos olvidamos de los más de tres mil muertos por gatillo fácil y otras formas de represión ilegal que se registraron entre 2003 y 2015.

Por su parte, desde el comienzo de su mandato, el macrismo ha evidenciado no sólo no ser una alternativa eficaz para resolver los grandes problemas del país, sino que ha profundizado las políticas de ajuste y concentración de la riqueza, dejando como saldo más de un millón de nuevos pobres, decenas de miles de despedidos y una precarización general de las condiciones de vida y empleo. El discurso oficial apela a la mitología de las inversiones extranjeras, que por otra parte, no llegan y jamás en la historia nacional representaron un factor de crecimiento o desarrollo para nuestra economía, sino que por el contrario han servido como punta de lanza para el saqueo y la usura. Ese  modelo de nación empequeñecida que impulsa la fuerza política gobernante pretende avanzar en conquistas históricas del pueblo, como  la escuela pública, los convenios colectivos de trabajo, la protesta social, además de sostener una política exterior colonial, vergonzante y una mirada de la realidad sectaria y elitista.

Frente a semejante estado de situación, no nos queda otra opción que estar en la calle dando pelea. Nuestro país necesita un nuevo proyecto de nación que garantice el pleno empleo, a partir de la utilización soberana y eficaz de los recursos naturales y humanos disponibles, desde una óptica de crecimiento sustentable y en el marco de una profundizacion de la democracia mediante la participación popular, contra la corrupción y vicios del actual sistema político y su respectiva clase dirigente profesional.

No nos interesa convertir la marcha en una kermesse autorreferencial, ni en un escenario para disputas mezquinas e inconducentes entre organizaciones, ni en un acto que se suscite al olvido en cuanto haya finalizado. Repetimos: para nosotros toda marcha es un instrumento y un medio de lucha, no un fin en sí mismo.

Es una fecha de lucha contra la pauperización de las condiciones de vida, el hipotecamiento de nuestro futuro común a manos de la usura financiera internacional, contra el ajuste, los despidos y el traslado de riqueza desde los sectores más empobrecidos a los más concentrados, contra cualquier intento de limitar el derecho a la protesta, contra el envenenamiento de los pueblos y el saqueo de nuestros recursos estratégicos, contra la impunidad de ayer y de hoy.

En este día decidimos recordar de la única forma que nos parece adecuado homenajear a nuestras COMPAÑERAS y COMPAÑEROS: continuando su lucha. Venciendo toda tentativa de claudicación en la pelea por construir de una vez y para siempre una patria para todos/as, sin excluidos, sin miseria planificada, sin contaminación ni envenenamiento, sin saqueo de nuestros recursos naturales, humanos y financieros; que contemple el derecho al sustento decoroso de todo habitante y potencie las fuerzas productivas de la nación. Porque recordamos que aún en los tiempos más oscuros hubo pueblo dispuesto a dar pelea y si la dictadura se fue, eso se debió a la resistencia ofrecida. Seguimos buscando participar de una experiencia popular que vuelva a disputar poder con el único fin de proponer un modelo de nación distinto y dar vuelta la página de una vez por todas. EN SUMA: SEGUIMOS MILITANDO POR LA FELICIDAD DEL PUEBLO Y LA GRANDEZA DE LA NACIÓN. POR UNA PATRIA JUSTA, LIBRE Y SOBERANA, SOLIDARIA Y PARTICIPATIVA. Hay 30.000 razones para no pagar la deuda externa ilegal, ilegítima y fraudulenta, para echar a Monsanto y a la Barrick Gold, para frenar los despidos, la extranjerización de la tierra en particular y de los recursos naturales en general.

¡ EL ÚNICO HOMENAJE POSIBLE ES CONSTRUIR UNA PATRIA PARA TODOS!

Nos juntamos desde las 13 hs. en adelante en la esquina de Rivadavia y Paraná, para acompañar la movilización del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

REVISTA EL DESCAMISADO

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