Cumbre del G8 Brasil y México a las puertas del poder mundial

(Tokio / EFE) 10/07/08. La cumbre del G8 en Hokkaido ha finiquitado de facto el antiguo formato de las reuniones de los países ricos y abierto la puerta a la participación permanente de otras grandes economías como Brasil y México.

Junto a China, la India y Sudáfrica, las dos potencias emergentes latinoamericanas han estado entre los ganadoras de la reunión de Japón, que ha confirmado su derecho a estar presentes cada año en el foro donde los países más poderosos del mundo toman sus decisiones.

El director del Fondo Monetario Internacional (FMI) , Dominique Strauss-Kahn, dijo al término de la cumbre de Hokkaido que “tiene sentido” incluir de forma definitiva a esos cinco países emergentes en el G8 y que ello va a ocurrir en algún momento.”No tengo ninguna duda. No sé cuándo, pero en un futuro cercano el G8 va a expandirse” , apuntó Strauss-Kahn al término de la cumbre de tres días que se clausuró este miércoles en la isla nipona de Hokkaido.

La mayoría de los líderes del G8, sin embargo, no apoyan una ampliación de ese foro hasta crear un G13, como reclama el francés Nicolas Sarkozy, pero sí admiten que el mundo ha cambiado y que hay que contar con la opinión de otras grandes economías.”Es evidente que el G8, por sí solo, no es adecuado para resolver muchos problemas del mundo” , admitió la canciller alemana, Angela Merkel, quien es favorable a dialogar con otros países pero no a ampliar de forma permanente el foro de los más poderosos.

De hecho, el formato de la reunión anual del Grupo de los Ocho, integrado desde hace más de treinta años por EEUU, el Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón y desde 1997 también por Rusia, ya ha cambiado.

El italiano Silvio Berlusconi, que en 2009 se hará cargo de la Presidencia de turno del G8, anunció que en la cumbre del año próximo en Cerdeña (Italia) se dedicará un día entero al diálogo con los países “a los que ahora llaman emergentes” .

Otra jornada se dedicará, como ya ocurrió en Hokkaido, a intercambiar opiniones con países africanos y con el llamado MEM (Reunión de las Mayores Economías) , de las que forman parte las cinco potencias emergentes junto a Indonesia, Corea del Sur y Australia.
Desde hace cinco años los líderes de China, Brasil, México, la India y Sudáfrica participan en las cumbres del G8 pero esta vez, ante la seriedad de los problemas económicos, su voz se dejó oír con más fuerza.

A Japón llegaron los países emergentes sabedores de que, para hacer frente a problemas como el cambio climático, la crisis alimentaria, el estancamiento económico y la escalada de los precios del crudo, se precisa su “contribución” , como concluyó el G8 en una declaración sobre el calentamiento global.

Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Felipe Calderón, que mantuvieron en la cumbre un intenso programa de entrevistas bilaterales, evitaron junto a sus otros socios del G5 comprometerse en metas cuantificables para reducir las emisiones de CO2, como les habían pedido los países ricos.

La tesis de las economías emergentes es que no pueden sacrificar su crecimiento económico para atajar un problema creado hace más de un siglo por las antiguas potencias coloniales, del que ahora acusan en parte al desarrollo industrial de China, cuarta economía mundial.

Esas ideas fueron recogidas por el G8 durante una cumbre que, al menos, consensuó que el cambio climático es un problema global en cuya solución deben participar todos, algo que aceptaron también Estados Unidos y Canadá, los más renuentes entre los países desarrollados a tomar drásticas medidas ecológicas.

EEUU, junto con Japón y Rusia, son contrarios a la ampliación del G8: los dos primeros por su desconfianza sobre el poderío chino y, el tercero, posiblemente porque China y Brasil lo superan en PIB.

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