NAVIDAD 2009 – ACTO EN LA MATANZA

Programa “Argentina Trabaja”. Cooperativas de Trabajo. Mentiras impiadosas y simulacros impunes.

“Toma Luis, mañana es Navidad;
un pan dulce y un poco de vino
ya que no puedes comprar…

Señora gracias por lo que me da,
pero yo no puedo esto llevar
porque mi vida no es de navidad…

Señora, cree que mi pobreza
 llegará al final comiendo pan
el día de Navidad…

Mi padre me dará algo mejor,
me dirá que Jesús es como yo
y entonces así podré seguir viviendo.

León Gieco
“La Navidad de Luis”

Especial para eldescamisado.org

por Liliana Berardi

En La Matanza se realizó el pasado miércoles 23 de diciembre un acto en Gregorio de Laferrere, con la presencia de la Presidente de la Nación para presentar una nueva etapa del Programa denominado “Argentina Trabaja”.

Desde el palco, Cristina Kirchner expresaba la satisfacción por el trabajo digno, por la posibilidad de ejercer la libertad que da el trabajo, habló del compromiso  para seguir construyendo una Argentina más soberana, más justa, más equitativa. O bien la Presidente está muy mal informada acerca de la marcha del programa en cuestión, o bien es partícipe de una puesta en escena para una mentira de corto vuelo. En ambos casos la situación es gravísima.

Mientras  las luces del acto enceguecían a los funcionarios, en los barrios más humildes de La Matanza, miles de vecinos  seguían esperando cobrar lo prometido, seguían saboreando el mal gusto  del maltrato recibido y la ineptitud del municipio para cumplir con el compromiso del intendente Espinoza, quien hace más de seis meses, anunció trabajo digno a los pacientes vecinos.

Faltaban horas para la nochebuena, el acto iba a ser un golazo mediático, y nada más importante para funcionarios que un escenario protagonizado por la primera mandataria, para impostar sus discursos acerca del por ahora inhallable «Proyecto Nacional». Entonces comenzó a repartirse el cotillón para el evento;  a algunos integrantes de las cooperativas de trabajo les dieron el casco blanco y a salir a escena…

Otros, muchos más de los que fueron protagonistas de una foto/acto que solamente sirve para decir lo que NO pasa, fueron menos agraciados y no recibieron  ni casco, ni herramientas, ni respuestas de la vicejefatura de gabinete municipal, y menos aún cobraron el tan mentado sueldo que dignifica. La indignidad también se distribuye.

¿Será esta la «nueva política» del progresismo que pretende desplazar al reconocido clientelismo de los punteros ?
Y el acto comenzó entre loas a la distribución, al progresismo y  a la política oficial. Allí, desde el escenario, la Presidenta dijo: «Porque cuando vengo aquí y miro los ojos de ustedes, los más humildes, que me tienden los brazos, me digo que son ustedes los que deberían ser los más enojados y al contrario, son los más solidarios”.

Y tiene razón la Presidente en que debieran ser los más enojados, porque les siguen mintiendo, porque son las víctimas de funcionarios y aledaños que siguen haciendo de cuenta que…siguen Haciendo, como dice Macri aunque lo critiquen progresistamente y para que no se venga la derecha.

Y desde el palco aplaudían a rabiar esos que circulan oficinas y veredas con la impunidad del patrón, para tranquilidad de la «dueña del circo».

Aplaudían hasta emocionados. Parecía que hasta se pudieron olvidar por un rato de esos que demandan fecha de cobro, de esos que no pueden entender los trámites, de esos tantísimos que no recibirán ninguna asignación por hijo porque no tienen documento, de esos que no están en ninguna cooperativa de trabajo porque no conocen al «puntero» o «referente» o «dirigente», según de que «palo» sea el susodicho.

¿Será esto lo que entienden como acciones de distribución de la riqueza?

En medio de tanto cotillón burbujeante, funcionarios e invitados sin casco blanco, responsables y cómplices, pudieron felizmente olvidarse de muchas situaciones que los perturban: «que los medios mienten», “que hay que negociar el pago de la deuda”, «que hay que armar las listas»  y también de «Esos».

De «Esos» que no estaban en el acto se permitieron olvidarse, de los que seguían esperando que les paguen para navidad  porque se los prometieron, de «Esos» a los que Evita llamó «mis Descamisados».

El tiempo corría, la Nochebuena estaba cada vez más cerca y  miles de hombres y mujeres matanceros vivían la angustia renovada de no tener que poner en la mesa, de no tener un centavo en el bolsillo. De no tener o de tener sólo palabras en el aire, retórica inútil, discursos de patrones.

Simultáneamente en el mediático acto de Laferrere se escuchó a la Presidenta decir en tono de advertencia: “No permitan que nadie les venga a reclamar nada ni a pedirles agradecimientos porque de ahora en más no van a depender de un político de turno para lograr trabajo y dignidad”.

Y otra vez tiene razón la Presidente, porque va llegando la hora de decirle basta a la histeria discursiva de decir una cosa y hacer otra.

Porque mucho mejor que “decir” en actos discursos de tono navideño, sería importante que los funcionarios responsables “hagan” para garantizar que las cooperativas cobren su salario.

Y el acto pasó, y con él las fotos con la «Presi», con «Fernando», entre algún que otro “apellido montonero”, y los hombres y las mujeres comenzaron a devolver los cascos blancos para comenzar el retorno a sus hogares.

Entonces, como en el cuento de la Cenicienta, cada cosa volvió a su lugar.

Y los pobres siguieron siendo tan pobres como antes del acto, las palabras dichas se despojaron del traje discursivo dispuesto para el show ofrecido y se volvieron nuevas mentiras, que sin piedad alguna dejaron que la nochebuena sea para muchos  – supuestos futuros hombres y mujeres «libres» – una noche donde lo mejor fue buscar la forma de que venga el sueño pronto y a dormir temprano.

Y otros, los que no garantizaron que esto sea de otra forma, los que debieron cumplir con lo que prometieron y no lo hicieron, los cómplices y artífices de un sistema político clientelar y perverso que sigue excluyendo – aunque repitan cual rezo que distribuyen la riqueza todos los días- volvieron del acto ceniciento, satisfechos del deber cumplido, relajados porque la ficción nuevamente ocultó a la realidad y brindaron en copas desbordantes para que «la nueva política» dure muchos años.

Sería realmente recomendable de todos modos,  que no duerman muy tranquilos porque lo mejor que tenemos en esta tierra, de vez en cuando acostumbra hacer tronar el escarmiento. La letra de la canción de León Gieco que encabeza esta nota no es de resignación, y habita con otros versos la misma memoria colectiva, que nos recuerda y nos advierte:

Hasta que el paisano
 acabe con este infierno
y haciendo suyo el gobierno
con sólo una ley se rija
o es pa´ todos la cobija
o es  pa´ todos el invierno.

“Martín Fierro”
Miguel Hernández.

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